viernes, enero 14, 2011

Paterna del Campo, venero de lo Andaluz

Paterna del Campo es una villa que se sitúa en la campiña onubense, es decir que pertenece al occidente andaluz. Es de este modo un lugar privilegiado, ya que se encuentra entre las sierras y la costa de Huelva y a su vez a un paso del hermoso Algarve. Para los que viajen desde Sevilla, Paterna está a menos de media hora en coche. Aquellos que no conozcan Paterna agradecerán saber que posee un ilustre pasado como muchos núcleos urbanos de su comarca. Puede que sea una de las zonas de más raigambre tartésica y de profundas raíces latinas y andalusíes. Esto lo prueban los restos arqueológicos que engalanan su entorno. Por ejemplo, el alcázar de Alpizar y la Fontanilla de origen andalusí nos proyectan hacia nuestro legado islámico. Por otra parte los restos de un acueducto que aplacaba la sed de Itálica confirman su importancia logística para la fundación y el desarrollo de grandes centros urbanos de la antigüedad. Si no os basta con esto, debéis saber que la música andaluza tiene un bastión en esta villa, devota del Fandango y que por tanto canta más que en ningún otro sitio la pérdida de Al-Andalus y la expulsión de aquellos hermanos andaluces que no quisieron cambiar de religión. Ahora y desde la invasión de Castilla y sus aliados, Paterna es católica y muy respetuosa del calendario cristiano. Sus festejos lo demuestran. Sin embargo, les delata su gastronomía judía y mulsumana (potaje de garbanzos y postres andalusíes), su lealtad a los valores que perpetúan la continuidad de la familia y la intimidad como forma de transcendencia y acceso a lo espiritual (judía y musulmana) y su extrema hospitalidad (musulmana). Y es que los andaluces somos un poco de todo. Quizas como en toda Andalucía son los paterninos cristianos en la calle pero moros y judíos en casa, en lo privado. En cuanto a su belleza como pueblo, es la fiel blancura en medio de la verde campiña. Simplemente una bandera andaluza en el corazón de Huelva.

En mi caso particular, tengo la suerte de no sólo poder exponer algunos detalles sobre el entorno de este municipio y su historia, sino que también puedo contar cómo pasé año tras año las largas vacaciones escolares estivales de mi infancia y adolescencia entre familia y amigos. Recuerdo el cariño que tanto echo de menos de mis titos y primos (los Vergara), las noches estrelladas durmiendo en la azotea con mi primo Vicente, el trasiego diario en el Casino, el cine de verano en el que aluciné por primera vez viendo 'The Thing', las noches en la plaza del pueblo hablando y jugando con todos los niños como si fuéramos una gran familia, los primeros sentimientos amorosos por el sexo opuesto y un millón de cosas más que ayudaron a conformar mi personalidad y mi carácter como andaluz. A pesar de ser 'el primo' de Sevilla siempre me sentí querido por todos y tratado como uno más. En Paterna aprendí la lengua andaluza verdadera, que Canal Sur olvida y que a muchos avergüenza sin motivo. Disculpen la disgresión pero deberíamos tener más conocimiento y respeto del andaluz que sin duda refleja la compleja trama que supone el romance andalusí que todavía respira y vive a pesar de la represión y humillación cultural a la que se ve sometido. Esto en Inglaterra sería simplemente un crimen y una aberración.

En cualquier caso, creo entender que en Paterna y sus aledaños; Escacena por ejemplo, viven gentes auténticas y quizás dueñas de una magia especial. Si hay algo que me recuerde la clase de magia de la que estoy hablando es la película 'Cinema Paradiso' en la que un director de cine recuerda su infancia vivida en la rural villa siciliana de Giancaldo. Es por ello Paterna un lugar romántico donde todavía existe la ingenuidad, el amor y la pasión por la vida. Ojalá que Paterna conserve lo mejor que tiene y que se desarrolle y llegue más lejos que nunca. Un gran abrazo andaluz desde Inglaterra.