domingo, marzo 17, 2013

El Estado de la Nación Juzgando a la Prensa

Se dice que la prensa es una fuente de información para evaluar la salud de la sociedad. Desde que me he vuelto algo más políticamente activo me he dado cuenta hasta qué punto los medios de comunicación están manipulados por los partidos del poder. Antes pensaba que simplemente estaban manipulados por los intereses económicos y nada más. Pero desde que he oido a compañeros quejarse de que sus comentarios sobre articulos digitales no salen porque retan al poder dominante, me he vuelto más sensible con el tema. Todo esto es hasta cierto punto algo esperable en un país en vías de desarrollo. Yo ya no me planteo siquiera si Andalucía lo es o no. Lo que más me preocupa es la actitud de la gente, su civismo y participación social. Sino hay crítica social, los periódicos pueden mentir agustito porque nadie los reta o porque a pesar de las quejas se hacen oidos sordos. Esto puedo verlo a diario.  Un reflejo de esta desconexión entre el público y los poderes, es el tremendo blindaje de los periódicos a cualquier persona que no pertenezca a su red corrupta o que el individuo que intente publicar algo no tenga ningún enchufe. El ejemplo que hoy tengo a mano es sobre psicología.  

He leído con sorpresa (porque la sorpresa nunca hay que perderla) una vez más cómo el Correo de Andalucía publica noticias sobre psicología dando publicidad a personas que ni son psicólogos ni tienen el más mínimo interés en la psicología profesional, pero que hacen afirmaciones y referencias que son sin duda alguna de calado psicológico y que intentan de algún modo indicar o dar consejo sobre problemas psicológicos. Una señorita de nombre Mónica Esgueva, se le ocurre escribir algo sobre psicología y por arte de magia se merece un artículo en el periódico. Acto seguido yo hago un comentario crítico sobre la falta de seriedad del periódico y en primer lugar se me censura. Después de varios intentos se me permite colar un comentario y tras esto surge alguien insultando y ridiculizando mi comentario. Por último ya no se me permite poner más comentarios. La censura es un instrumento muy importante para controlar la opinión y los que controlan saben muy bien porqué. Sin embargo, el grado de rechazo y brusquedad con que se trata a la gente no alineada con los poderes dominantes es simplemente brutal y repugnante. Si un comentario inocente, bien intencionado, de escaso calado y mínima relevancia no puede ni siquiera elevarse en un periodico que se crea democrático, ¿qué se puede esperar de otros temas más importantes? Da miedo pensarlo. Me pregunto qué se puede hacer para evitar tal grado de dictadura  y manipulación en nuestra sociedad andaluza.

Artículo sobre Mónica Esgueva escrito por Alejandro Luque en el Correo de Andalucía