miércoles, octubre 27, 2010


El Complejo de Converso

John fue ayer por la tarde a cenar en el pub con su hija Alice como de costumbre. Es un lugar acogedor que ofrece platos populares a precios más que razonables y una vez más John se decidió a ahorrarse la ardua tarea de cocinar después de un largo día de trabajo. El caso es que allí estaba John junto a su hija adolescente, preparándose mentalmente para la decisión más importante de la noche, cuando otro comensal arribó a la barra del bar. John que era un hombre tranquilo se había tomado su tiempo en hacer un severo escrutinio del menú y por ello el otro hombre se le adelantó. Era un chico de poco más de veinte años, de complexión atlética y actitud un tanto 'nerviosa'. A los pocos segundos de hacer llamar al camarero el susodicho individuo se mostraba ya impaciente. De hecho cuando el camarero fue a atenderle era ya demasiado tarde; -you fucking 'Paki', you should go to your fucking country!- le espetó al camarero, que cabizbajo y paralizado por el miedo se mantuvo frente al muchacho sin mover un dedo. El joven continuó con el discurso patriótico; -too many Pakis we have in this country, I am sick of you people!, do you think that I am going to be waiting here all night you fucker?- El hombre continuó así tocando diferentes aspectos de la abominable 'raza' pakistaní y de cómo todos los pakistaníes deberían de ser expulsados de Inglaterra. Cuando se sintió exhausto de gritar y amenazar a todos los camareros (los cuales eran todos de procedencia asiática) y de ganar una audiencia total en el pub, el hombre pareció complacido y quedó mudo. Se volvió hacia John como para buscar aprobación y un segundo después cogió uno de los menús para inspeccionarlo. John, que era prudente le mostró una mirada neutra y curiosa. El chaval, que se llamaba Peter, entabló conversación con John rápidamente. John escuchó sus teorías antiextranjeros y cuáles son las medidas y actitudes necesarias para acabar con esta 'invasión' que sufrimos en Inglaterra. Al final de la charla y antes de irse cada uno a su mesa, Peter declaró a John que su padre era Irlandés y su madre Polaca. John quedó perplejo tras semejante confesión y durante unos segundos se quedó como en un trance fijando la vista en el vacío mientras Alice lo observaba embobada y de algún modo avergonzada de haber tenido que presenciar todo el espectáculo.