lunes, diciembre 29, 2014

Acoso Traidor


Apareció acompañándome en un viaje accidental de los suburbios a la City, que más tarde se convirtió en mi única oportunidad para coincidir con ella. No se sabe si era abogada o periodista, pero estoy seguro de que tenía genes de Medusa y un pico de Sirena. El caso es que me costó cazarla y devorarla al fin. Valió la pena; todavía puedo evocar sus jugos y zumo vital delicioso. Quisiera dejarla atrás dado que no puedo ir hacia adelante con ella. Como toda hembra que he conocido, persigue el sueño de crear un nido. Pero en ella este sueño es retorcido y absurdo. De hecho, si lo quisiera de veras no me perseguiría con sus amenazas de haberse quedado preñada. Ya se lo he dicho; -cásate con un pijo como tú,  así podríamos mantener nuestro romance ad infinitum-. Pero como toda mujer del siglo XXI está envenenada por la amargura de ser vulnerable, y detrás de su facha agresiva se esconde una criatura vengativa y rabiosa. Ansía poder y se ciega en su obsesión, hasta tal punto que derrocha todo lo que tiene, incluso el amor que se le prodiga. Lo demás no importa, dejo al lector que imagine a su libre albedrío como acabó volviéndome loco. Los mensajes atraviesan la atmósfera con sus hondas veloces y permiten que sus dardos bombardeen mi bandeja de entrada. Me recuerda una supuesta traición, que ella imagina como móvil de un crimen que no he cometido todavía ¿Hasta cuándo seguiré enamorado de esta criatura hermosa? ¿Hasta cuándo soñaré con nuestros encuentros? ¡Sigue ahí, hiriéndome con tu dentelladas y zarpazos! El cazador debería ser cazado, pero no acosado.