sábado, mayo 19, 2007


Construir Andalucía es construir Iberia

Es falso el sentimiento de que el nacionalismo es una amenaza. Todas las naciones son nacionalistas. Las regiones periféricas de Europa bullen de naciones que no existían hace 150 años. Ha sido el colonialismo Europeo lo que ha conllevado a tantos pueblos a formarse políticamente como nación. Un claro y vecino ejemplo es el de las naciones islámicas. Es más bien lo contrario al miedo el sentimiento que domina a los que están en contra de que pequeñas naciones se formen y se alíen entre ellas. Sienten nostalgia por la pérdida de control sobre los pueblos que dominaban hace sólo unos años, pero no miedo.

Andalucía, que es un país muy antiguo, no se puede construir. Andalucía tiene que reconstruirse. Y reconstruir Andalucía es construir Iberia, construir Africa, construir América. Sin Andalucía no existe el mundo Occidental, ni América.

Integrar a Andalucía políticamente en Europa y en el mundo implica dar carta de naturaleza a una verdadera democratización del mundo. A una cooperación política y vertebración entre aquellos que detentan todo el poder y aquellos que quieren un trozo.

El aspecto fundamental que hace a Andalucía el sostén del mundo Occidental es que permitiría superar la ilusión de que un Estado Español o una Unión Europea pueden ser construidas al margen de sus ciudadanos. No es posible construir una sociedad civil europea que fuerce la agregación pasiva de los pueblos. Si existe una sociedad ‘ibérica’ o ‘europea’ será porque se nutra de la participación activa de pueblos con personalidad y capacidad para contribuir a un bien común. Es un completo error hacer énfasis en la necesidad de un Estado Central y una Periferia. Pensemos en el cuerpo humano. De un extremo a otro, el cuerpo humano está completamente articulado y oxigenado. Lo que pretenden aquellos que abogan por el centralismo es convertir a Europa en un muñeco de plástico sin capacidad sensorial en las extremidades y con total control en el cerebro.

Los que defienden a España piensan que su estrategia de unificación consiste en la humillación de la periferia. La domesticación de las provincias y el desarrollo de un mundo normalizado a base de un único criterio. Personalizar a España consiste entonces es despersonalizar sus regiones, deshermanarse de Portugal, cainizar a Marruecos. Despreciar a América. Los que defienden a Andalucía y a una Federación de Pueblos Ibéricos justifican su proyecto en afirmar la diversidad y convertirla en una marca de orgullo, en un producto a exportar. Afirmar Andalucía significa aceptar el resto del mundo. Los fundadores de España y de otros países imperialistas constituyeron sus estados como centros imperiales que deben de fagocitar todo lo que tienen alrededor. Una Andalucía libre necesita de un Portugal libre, un Marruecos libre, una Africa libre y una América libre. Promover la nacionalidad Andaluza significa aceptar valores universales y suministrar a otros pueblos la inspiración y la confianza para que ellos también generen sus propias personalidades y singularidades.

Andalucía como entidad política se configura sin la necesidad de un patriotismo que exija un pueblo delimitado y homogéneo y un enemigo exterior. El proyecto andaluz es un proyecto que abraza otros proyectos y es consciente de que el mundo está articulado y en contacto con nuestra realidad nacional. El proyecto de la nación andaluza es un impulso civilizador que fomentará no las fronteras geográficas sino las fronteras culturales, las fronteras ideológicas y de identidad. El mundo criollo de Andalucía fomentará la vida de frontera, como siempre lo ha sido. Andalucía promueve la transmisión, el movimiento y la dinamicidad. Andalucía es un mundo caleidoscópico un verdadero embrión fértil para el desarrollo de las sociedades.

El siglo XXI nos exige redefinir lo que es la ciudadanía, la nacionalidad y la democracia. La práctica de la ciudadanía se basa en el pensar lo que es el ser social, no en anquilosar al ser humano y a los pueblos, en conceptos teológicos y dogmáticos. La facultad humana de ver el mundo de diferentes formas, la capacidad de negociar y de creer en los demás tiene que utilizarse para crear un mundo nuevo que esté en consonancia con nuestra naturaleza dinámica. El que Andalucía exista hará reflejar que Iberia es un conjunto de personalidades civilizado y dispuesto a sembrar civilización.

2 comentarios:

Landahlauts dijo...

Demasiado lenta.

Andalucía cambia, pero su ritmo es muy lento, demasiado, si lo comparamos con otras naciones de nuestro entorno.

Los andaluces estamos dormidos, aletargados, como haciendo una pesada digestión de nuestra nueva condición de nuevos ricos.

Saludos, desde Andalucía.

er nota dijo...

Tienes toda la razón del mundo. Sin embargo, tú no eres así. Y para mí tú eres Andalucía, eres un andaluz de verdad. Y tú como ciudadano activo representas a Andalucía mucho más que todos esos bellos durmientes. Tu has despertado y estás evolucionando. He aquí el ejemplo.