jueves, enero 10, 2008

Crónica del Partido Internacional de Fútbol Andalucía-Zambia por Angel Velasco

Deporte andaluz: manipulación y represión

A pesar de ser el resultado del partido entre Andalucía y Zambia de 4-1 para el combinado nacional andaluz, en las gradas se disputó otro partido en el que los andaluces perdimos, con toda la frustración ante los hechos y todo el refuerzo en las ideas revolucionarias que ello aporta.

Antecentes
Desde hace un par de años, desde el partido de la selección andaluza en la ciudad de Cádiz contra la selección de la antes hermana China, se ha ido forjando lo que ocurrió en este partido internacional último. En aquél encuentro, el primer encuentro de la Federación Andaluza de Hinchas (FAH) destacó la hinchada nacional en sus cánticos revolucionarios contra el Imperio español y su sistema económico. A tanto llegó nuestra devoción en los cánticos que, al día siguiente, la siempre honrada dirección del Cádiz C.F. salió a través de un comunicado público condenando nuestra actuación,[1] en cuyo comunicado pudo leerse claramente en su última línea "estudiar de que medidas dispone para evitar en el futuro hechos similares". Nadie siquiera pensó que fueran a actuar de esa manera.
Este año el escenario se parecía mucho al de Cádiz contra China: al igual que la hinchada del Carranza, el frente de animación de los de Chapín comparten ideología antifascista nacionalista andaluza. Como ya dijeron cuando ocurrió en Cádiz, dispusieron las medidas que vieron oportunas para evitar hechos similares.


Andalucía en Xerez
Al igual que llevan haciendo desde años, los partidos de la selección andaluza no tienen ningún apoyo institucional, ningún cuerpo de gobierno (¡siquiera de los que se ufanan de ser andalucistas!) apoya a la selección andaluza. Ninguna diputación, ningún ayuntamiento, absolutamente nadie apoya a la selección andaluza. Este hecho quizá sea más entendible en colectivos de la izquierda nacionalista, realmente ya tienen demasiado con la lucha obrera[2] como para encima poner autobuses para ir a un partido de fútbol, pero ¿y los autocalificados como andalucistas? Quizá estén las elecciones demasiado cerca como para potenciar el alquiler de un autobús.
Este apoyo se ha visto en la nula repercusión de la selección andaluza en cualquier ámbito. Tenemos una selección de rugby de un nivel tal que juega competiciones europeas oficiales, pero la gente siquiera sabe que existe una selección andaluza de rugby. Y al llegar al fútbol, el deporte con más repercusión estatal, es dónde podemos ver toda esa desidia por trabajar del gobierno español en Andalucía. ¿Publicidad? A lo mejor un anuncio en la segunda televisión andaluza, Canal 2, pero no esperes más. ¿Facilidad de compra de material de la selección? Ninguna, acércate a la sede de Sevilla o absolutamente nada. El colmo de los colmos, ¿el himno andaluz antes del partido? Hace años que no lo interpretan íntegro, y eso cuando lo interpretan. Tan poca difusión, tan poco esperan de este partido que incluso tienen el descaro de anunciar el cierre de secciones enteras del campo. ¿El rival? De risa -sin faltar a esas selecciones, pero tienen un atractivo nulo contando que son partidos en días laborales.

El gobierno español en Andalucía se autocalifica de andalucista para hacer lo clásica técnica del capitalismo: hazte lo que podría causarte problemas como propio y a partir de ahí, contrólalo. La selección andaluza no es más que otro elemento de reivindicación andaluza, de lucha andalucista, que está controlado por el PSOE y sus compinches (desde el PA a IU pasando por el PP, ninguno se libra de la quema). Al igual que han hecho con la figura de Blas Infante, están desvirtuando de tal manera que únicamente aquellas personas que tengan una disponibilidad de viaje entre semana puedan asistir a los partidos.

A pesar de ello, y aquí sí cabe destacar el sacrificio de la mayoría de los compañeros que nos reunimos en estos partidos sabemos darle al encuentro su importancia política que tiene, llegando al trabajo después de pocas horas de sueño y muchas horas de viaje; exáctamente igual que hacemos con el resto de la lucha antiimperialista en Andalucía, anteponiendo la lucha -hasta en campos tan poco frecuentes como el de uno de fútbol, aunque ese detalle poco importa cuando otros sectores "revolucionarios" hacen la lucha con cariocas y zancos- a nuestra realidad o intereses personales.
Lo que hemos vivido es, otra vez, un sistema que se expresa a través de la represión y la manipulación informativa. Que este texto sirva para denunciar a la policía, ya que legalmente todos sabemos de la impunidad de esos terroristas legales, nido de fascistas y fracasados de la vida que no ven mejor bien que el mal del prójimo apoyados por un sistema que potencia la represión ante todo lo que consideren potencialmente peligroso. Por fortuna, en este Estado español de las libertades, escribir esa opinión personal sobre el cuerpo estatal de policía no me acarreará ninguna denuncia, igual que a Cañamero no le ha incurrido la denuncia expuesta como punto 2 por decir otro secreto a gritos.
Empecemos: la entrada al partido fue normal. La organización revolucionaria "jaleo!!!" ubicó un tenderete de venta de material junto a la puerta 6 del Fondo Sur del Estadio de Chapín. A los cinco minutos, de reloj, llegaron 4 policías pidiendo la documentación y, de manera educada (lo único no criticable de su actitud en esa noche), la retirada del tenderete debido a no estar autorizado su colocación. Se retiró sin problemas quedándose los 4 susodichos policías junto a 2 compañeros más justo en frente de las pocas personas de la organización que se mantuvieron por la zona mientras se guardaba el material. ¿Una vigilancia excesiva quizás?

Dentro del estadio, los aficionados se van reuniendo. Lástima la asistencia, justificada en lo ya expuesto, que a pesar de todo fue de medio aforo. Se colocan pancartas, banderas de solidaridad con otros países y demás avíos habituales. En esto que ocurre el primer incidente: un par de policías estatales se interna hacia la zona de las pancartas con la intención de retirar una, concretamente la famosa bandera de "Euskal presoak, Euskal Herrira". Ante este hecho, uno de los asistentes se adelanta intentando impedir la retirada. Este aficionado, al preguntar los motivos de su retirada no recibe más que chulerías propias de lo que al fin y al cabo es el cuerpo de policía: el asalariado del señorito para mantener su orden, consciente y orgulloso de su plena inmunidad. Con un "porque yo lo digo, ¿te vale?" o un "¿es que quieres que te eche p'abajo con la bandera?" (en clara alusión a arrojar a esta persona hacia la tribuna inferior del Estadio de Chapín) se llevaron al compañero por voluntad propia pese a la contrariedad del ofendido en que se ejerciera la represión sobre su persona. "¡Ánimo, Ángel!" y la policía crea un cerco para defender a su compañero mientras se llevan al compañero de las gradas sin justificarle en ningún momento este hecho. No olvidemos su siempre válido "porque lo digo yo, ¿te vale?".

A este compañero le retienen fuera del estadio mientras le identifican y le siguen vacilando con esos aires de superioridad que la consciente impunidad les da. Y no oses decirles nada, no son funcionarios normales, no están para servirte, están para servirles. Mientras este compañero estaba retenido fuera, otro compañero se solidariza con él y sale a asegurarse que no se comentan accidentes que hubiera que lamentar, recibiendo este compañero nada más que más chulerías e incluso una tragantá echándole y obligándole a alejarse. ¿Porqué? "Porque yo lo digo, ¿te vale?", por su bien no respondió a las fuerzas de seguridad, aunque no sea seguridad ciudadana.
Dentro de lo que cabe, ambos compañeros son liberados al tiempo permitiéndoles irse sin cargos ni multa (encima habrá que agradecérselo) y regresan al foco de animación antifascista. Continúa la fiesta del fútbol. Los compañeros que se mantuvieron, ante las amenazas de la policía, retiran una gran pancarta (imagen adjunta) por si la democracia española volviera a actuar. Y actuó. A otra pancarta, igual de poco legal que la de los compañeros vascos alejandos de su patria, donde se puede leer "Andalucía no es España" es retirada por la policía. ¿Problema? Ese mismo: se podía leer.

El esperpento continúa. Otra incursión taurina. Un compañero que bebía un refresco -por otra parte imperialista- es retenido e identificado por "estar consumiendo alcohol". Después de la demostración de no ser así, el compañero es devuelto al redil. Todo esto con un grupo de policías a un metro del foco de animación grabando en todo momento no sólo los cánticos sino a las personas que asistieron y se ubicaron en ese punto. No contentos con ello, y con la provación constante, durante el descanso llaman a otros compañeros a identificarse. ¿Motivo? "Porque yo lo digo, ¿te vale?"
Pero objetivo conseguido: el foco de animación se va despoblando, las personas que sacrificamos nuestro tiempo personal sabemos que la no asistencia a trabajar por estar en el cuartelillo es poco menos que el despido inmediato. Los jefes de nuestros jefes son los que les han dado las órdenes a la policía.

Pero, ¿porqué?
No podemos no pensar en los motivos de esta actuación. Andalucía, la cuna de España, súmun de su españolidad no permite el soberanismo andaluz. Aquí no hay una clase media que apoye hechos nacionales, aquí la dicotomía de clases es absoluta: o Duquesa de Alba o trabajador, y los trabajadores con dinero, los capataces, tiran siempre hacia su señorito. Chaves tira hacia su dueña la Duqusíma de Alba y la policía tiende hacia Chaves, presidente del PSOE con cargo de presidente de la Junta. Aquí no hay PNV, no hay CiU, no hay BNG, por eso los hippies revolucionarios no apoyan el movimiento revolucionario en Andalucía, no hay unos señoritos que les digan cuál es su realidad nacional y por ello apelan a una España plurinacional con mensajes más propios del PSOE que de un revolucionario[3]. Este hecho en Euskal Herria sí provocaría su compasión y solidaridad, mientras que en su propio país... bah, eso es porque son unos borrokas...
Pero volviendo al tema: la difusión que obtenía el soberanismo en la emisión de los partidos de la selección no podían controlarla. Ya lo intentaron el año pasado con el partido en el Olímpico de Sevilla emitiéndolo en diferido, pero este año fue en directo y no se podía controlar la realidad de otra manera que a través de la represión. Andalucía está marcada con una línea folklórica que Andalucía no puede romper, el partido de Andalucía contra Zambia en Xerez ha de considerarse en la misma línea que el acoso al SAT, único sindicato revolucionario en Andalucía, y todas los absurdos a los que se ven sometidos sus militantes y en sintonía a las respuestas a sus agresiones ha de ser nuestra respuesta para la convocatoria del partido próximo de nuestra selección nacional.

El año que viene la realidad les desbordará. Y, lo que es más, les desbordará "a la andaluza", pero no a su andaluza sino a la real: combativa, con cabeza, bien planeado. Quizá efímero en el tiempo, pero seremos los espartaquistas del fútbol. Acción combativa, acción no violenta, exigiremos respeto y soberanía para el pueblo andaluz. Si hay violencia no será producida por nosotros sino por el mismo odio que le da a los amos cuando ven que sus trabajadores se rebelan y no pueden pararlo. De eso sabemos mucho en Andalucía, no nos pillarán de nuevo.
NI NAZIS NI APOLÍTICOS. ES EL MOMENTO DEL COMBATE, NO DE LA TONTERÍA.
"Los policías a quienes buscan, descubren, persiguen y atacan con tenacidad y furia, más que a los delincuentes, es a aquellos ciudadanos que no piensan ni dicen lo que les han ordenado sus amos, los jefes de la policía, los inventores de las leyes, los dueños de la tierra y el dinero"Fernando Fernán Gómez

Crónica: Angel Velasco

1 comentario:

CresceNet dijo...

Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my site, it is about the CresceNet, I hope you enjoy. The address is http://www.provedorcrescenet.com . A hug.