lunes, septiembre 28, 2015

Andalucismo Esotérico

Dicen que Alejandro Magno se quejaba en comunicación epistolar a su maestro, Aristóteles, por haber publicado sus obras. Protestaba con sorpresa de ver cómo el maestro había cometido tan craso error de publicar sus propios trabajos. ¿Había hecho mal el filósofo? ¿Debería de haber continuado con la tradición de Sócrates? 

Aristóteles le respondió diciendo que, el conocimiento es al fin y al cabo algo complejo, y no basta con libros y otros recursos para poder entender y pensar las cosas de este mundo. Eso mismo pienso yo. De hecho, en las épocas en las que las enseñanzas de Aristóteles se impartían entre peripatéticos, se hablaba de enseñanzas exotéricas (las enseñanzas populares y sencillas) y esotéricas (conocimientos de nivel avanzado). El mundo sigue igual de difícil de entender, a pesar de todo lo que ha llovido, y lo que abunda es paja.

A nivel de ideologías es lo mismo, de hecho casi nadie conduce su vida bajo las directrices de ninguna ideología. Basándome en mi experiencia, creo que muchas personas más bien pasan la mayor parte del tiempo intentando laurearse, sustrayendo la corona directamente del olivo o del laurel según lo que esté más a mano. En este sentido, Aristóteles también supo lo que era el significado del nepotismo y tuvo que crear su propia escuela, porque el clientelismo y muchos otros vicios que creemos contemporáneos ya existían y afectaban a todos los mortales. Hoy día estos asuntos de índole ética se hacen especialmente visibles ya que somos tan conscientes de las ventajas de estar en pantalla, que se hace casi imperioso buscar alguna forma de obtener un instante de gloria al precio que sea, para así asegurarnos un hueco en este leve mundo en el que vivimos. Reconocimiento y fama, aunque sea a base de emular o propagar bulos Eso son males menores si lo comparamos con lo que puede hacer gente profesional o semiprofesional intentando hacer lo mismo, pero esta vez por dinero o un puesto de trabajo. A nivel político, el asunto se pone más feo aún, ya lo sabemos.

De este modo, es posible que realmente saber, se sabe poco, y lo que está al alcance del ciudadano de a pie, es en el mejor de los casos a la altura de parvulario. El problema es que los humanos tenemos tan poco ojo clínico, que creemos ciegamente que es oro todo lo que reluce. De ahí que se nos engañe con tanta facilidad. Y con respecto a lo que no reluce, debe ser desechado. Somos criaturas visuales, recuerden. Precisamente es el sabio, el que se dedica a cribar incansablemente los hechos como si intentara separa el mineral valioso de la ganga, no importándole si las cosas parecen o son a primera vista. A través de esa criba que parece una tarea absurda y sin fin, se logra el hallazgo mágico. Aquello que se busca, acaba viniendo a nuestras manos si la búsqueda ha sido paciente. Pero esa búsqueda no está a nivel exotérico. Lo exotérico es práctico, pragmático y relativamente utilitario.

El Andalucísmo es esotérico, puesto que debe ser hallado por uno mismo. No puede ser vendido, no puede ser comprado, ni prestado. He aquí que puede que el Andalucismo sea regalado o encontrado. De ahí su misterio y sus coordenadas tan inaccesibles. Pero una vez descubierto, es un astro difícil de ignorar, porque aunque parece que no pueda encontrarse, es porque precisamente su luz es cegadora. Es tan fundamental que nos acompaña a todas partes y por ello hemos aprendido a ignorarlo. Es de hecho, el Astro Rey. Gracias por tu luz.