miércoles, abril 10, 2013

Compromiso Social y Civismo


En esta etapa de mi vida empiezo a experimentar una primavera de emociones, en las que estoy renovando mi baúl, mi ropero y mi vestimenta. Ahora me siento cada vez más comprometido con la comunidad y más entregado y lleno a cada paso que doy hacia el futuro.

Como alternativa tengo el dejar mis ideas acumular polvo en los anaqueles de mi memoria, e imaginar como sería el mundo si todos me hicieran caso. En lugar de eso, ahora cada día pongo a prueba mis creencias y mis proyectos y veo lo difícil que es satisfacer a todos y llevar una sociedad hacia adelante. Es muy fácil ser un torerillo de salón y quejarnos en los bares y en las reuniones de cómo está el país y cómo está todo. Eso no es cívico. Para mí la psicología ha sido mi forma profesional de comprometerme con todos, pero ya no es suficiente. Ahora tengo que expandir mi vida hacia la experiencia total, las veinticuatro horas del día. La vida de todos a todas horas. Ahora me importa las cacas de perro que pueblan las calles, las basuras tiradas por todos lados, el sistema de transporte público, el olvido del estado central de nuestro puerto de Algeciras, la farsa y engaño realizada la agricultura andaluza por parte del PSOE, quiero vivir mi vida de forma politica. No hay nada más sano que esto. La política es humana y el ser humano es político.

No hay secretos en este hallazgo, creo que es un desarrollo natural viniendo de las clases bajas de Andalucía. Muchos años he tirado a la basura intentando comprender de dónde vengo, dónde estoy y a dónde voy. Esto me ha distraído de ver que es la participación ciudadana y el compromiso con la comunidad lo que me está ayudando a sentirme mejor conmigo mismo. 

La participación política no tiene porqué ser una batalla campal de insultos o intrigas donde la gente tiene que desgastarse y desgañitarse. Veo que mi militancia es pacífica, profesional y creativa. Me enriquezco al compartir mis momentos políticos con mis compañeros de partido.

Pensamos y actuamos en base a lo que vemos. Por ejemplo, con respecto a la manipulación mediática del PSOE en Andalucía estamos desarrollando ideas para actuar y compensar este desequilibrio social. No podemos esperar que el PSOE democratice a Andalucía. Muchos andaluces así lo han creído y todo lo que estamos viendo después de treinta años es una corrupción y degeneración social cada vez más profunda. El andaluz y la andaluza han delegado y puesto una fé excesiva en sus líderes, los cuales han actuado y actúan en favor de prerrogativas, de clientelas y de lo inmediato. ¿Cómo podía ser esto sino? No existe ninguna manera de controlarlos, de monitorizarlos, de auditarlos y de expulsarlos por incompetentes. Somos una sociedad tribal y basada en el líder carismático. Esto tiene que cambiar. No hay democracia en Andalucía si no hay participación ciudadana. El Andalucismo tiene que tomar la antorcha de la democratización de nuestro pueblo. Con ello tenemos el triunfo asegurado.

Vamos a entregarnos a una actividad cívica, a estar en los distritos, en las calles, en las empresas y entre los sindicalistas. Vamos a trabajar codo con codo con todos y para todos. Necesitamos a todos los andaluces y andaluzas juntos. No hay lugar para desplazar a nadie. Andalucía es una sociedad laica y abierta, pero también compleja y llena de historia. Debemos de aprender a abrazar esta realidad poliédrica desde la comunicación, desde el saber escuchar y generar ilusión y motivación para comprometer a todos y cada uno de los ciudadanos que componen a esta gran nación que es Andalucía.