sábado, septiembre 01, 2007


Mi Diwan* Favorita

He leído en un obituario que un poeta portugués afincado en Inglaterra ha muerto recientemente. Alberto de Lacerda, poeta sin patria, poeta maldito, murió en Londres, donde mueren todos los desterrados y exiliados. Nunca había escuchado de su existencia, aunque me doy cuenta que tengo conexiones con él por varios motivos.

Su muerte me ha hecho recordar que los Diwanes Portugueses son mis favoritos. Y también que al fín y al cabo yo también soy un exiliado. Un asqueado de España y su vulgaridad. Un anhelante del nacionalismo ibérico y andaluz. Por ese motivo, me gustaría colgar un poema que encontré hace muchos años en una pradera del Algarbe Andaluz, perdón, portugués, para hacer un homenaje a estos maravillosos poetas . Es de Miguel Torga, un iberista que también está en el panteón de mis héroes. Encontré un poema suyo en un libro desojado que estaba flotando en esa hermosa pradera. Volaba libre, cantándole las poesías a las flores y a los árboles. Me paré por casualidad en aquél lugar y recibí un enorme regalo. Una hermosísima poesía de Miguel Torga llamada “Mudez”. Si es que, el que no lee es porque no quiere. Aquí la pongo:

Mudez

Que desgraÇa meu Deus!
Tenho a Ilíada aberta á minha frente,
Tenho a memoria cheia de poemas,
Tenho os versos que fiz,
E todo o santo dia me rasguei
À procura não sei
De que palavra, síntese ou imagen!
desÇo dentro de mim, olho a paisagem,
analiso o que sou, penso o que vejo
de dar outra expressão ao que voi dito!
Sempre a mesma vontade de gritar,
Embora de antemão a duvidar
Da exactidão e forÇa desse grito
Mudo, mesmo se falo, e mudo ainda
Na voz dos outros, todo e une afogo
Neste mar de silêncio, íntima noite
Sem madrugada.
Silêncio de crianza que fichase
Toda a vida crianza,
E nunca conseguisse semeihanÇa
Entre o pavor e o pranto que chorasse.

Miguel Torga- Orfeo Rebelde (1958).


Si eres mujer

Estas reflexiones son producto de la lectura de un artículo publicado en “Midwifes” la revista oficial del Real Colegio de Matronas de Inglaterra.

Evony Lynch estudió la especialidad de matrona en Inglaterra y con ilusión marchó a Murcia a vivir durante un tiempo y también a ejercer su profesión. En su artículo “Reflexions on midwifery in Spain” nos cuenta aterrada el estado en el que se encuentra su profesión en el Estado Español.

Evony indica que la formación de la matrona en España está basada en textos de obstetricia y que no hay bibliografía específica para la estudiante de matrona. A parte de las miserias de ser un estudiante en España (por ejemplo no existe la figura del mentor) y del empleo en la salud pública, Evony nos detalla cómo son los cuidados a las mujeres españolas.

Evony critica la gran medicalización e intervencionismo agresivo del médico en el parto. Ella, que ha leido literatura científica se asombra de que en España se practique como rutina la episiotomía a todas las mujeres (seccionar el perineo de la mujer). Es una práctica intrusiva y sólo recomendable en algunos casos. No se presta ninguna atención al medio donde va a nacer el niño. Los médicos promocionan el uso de la anestesia epidural como si eso fuese beneficioso para la madre y su hijo (cuando no lo es). Cuando la mujer está ya dilatando se la lleva a una habitación donde se le coloca en el potro (sin posibilidad de elegir otro modo de tener a su hijo).

En general Evony se siente bajo un estado de choque aún después de haber ejercido en España durante algún tiempo. Ella no puede creer que en un país europeo se ignoren las recomendaciones del la Organización Mundial de la Salud (1985) para el parto normal. Respecto a la relación profesional con el médico, Evony dice que las matronas españolas no tienen voz ni voto en comparación con el médico obstetra. De hecho Evony las llama no matronas sino enfermeras obstetras. Las matronas españolas han sido educadas en un ambiente y una cultura donde el nacimiento de tu hijo es un mero proceso médico y los obstetras son los que están en control.

Evony relata un ejemplo donde una compañera que intentó apoyar a una mujer que deseaba tener su hijo en posición vertical, recibió una reprimenda por el incidente. Se le dijo que aquello no era una práctica moderna y que no puede ser tolerada. Las matronas del equipo fueron entonces instruidas para que el equipo obstétrico se asegurase de que dicha mujere estuviese en cama todo el tiempo. La compañera no recibió ningún apoyo de la manager.

España carece de publicaciones sobre estándares y normas para practicar la profesión de matrona. Los intentos de algunas matronas por introducir cambios, como reducir la episiotomía o facilitar la elección a la mujer sobre qué posición de parto prefiere, son esporádicos y es a discreción de cada matrona. A parte de toda esta incompetencia institucional y falta de profesionalismo, las matronas españolas trabajan muchísimas horas porque no hay suficientes. Imagínense las consecuencias psicosociales para las mujeres. Si la matrona está cansada y sobrecargada de trabajo, la mujer que va a tener su hijo será tratada mal y con prisas. La mujer se sentirá intimidada, ridícula y sin poder quejarse de nada.

Cualquiera de las iniciativas que organizaciones de matronas intentan implantar en España, son normalmente tratadas con escepticismo. Muchas unidades simplemente se resisten a aceptar que la mujer tiene derecho a elegir cómo quiere que la cuiden.

El tema de nuevo siempre es el mismo. Los que están en el poder no quieren cambiar. Los médicos en este caso, y los políticos por otro lado, no quieren que la gente decida. La infraestructura en los servicios de salud españoles simplemente no ofrecen cuidados profesionales, porque esto significaría que la gente tendría derecho a elegir qué procedimiento es el más adecuado. En España se desconoce el significado del término “elegir”, y “consentimiento”. A las mujeres no se les pregunta si un examen vaginal es apropiado. Simplemente se les examina.

Ni que decir tiene ya el hecho de que muchas mujeres en España van a uno “ginecólogo”. ¿Qué hace un hombre ojeando el coño del prójimo? Todas estas cosas no se pueden discutir en España. Para ser una extranjera, Evony en su artículo ha sabido retratar la intimidad de la vida en España. Autoritarismo, incompetencia, negación de los derechos de elegir y del consentimiento, desprecio por profesiones como la de matrona, que tienen una base profesional humana y psicológica.

Mi conclusión como psicólogo, es que si eres mujer, no tengas a tu hijo en España. Vente a Inglaterra, con nosotros, a un país más civilizado (que no más perfecto o libre de problemas) a que te traten como una persona. Si eres mujer y si eres matrona vente a Inglaterra. En Inglaterra tendrás oportunidad de ejercer tu profesión de verdad. Si eres un ser humano vete de España.

Bibliografía: Evony Lynch (2007). Reflections on midwifery in Spain. Midwives. September, 10, 8, 384-385.

¿Es posible la Felicidad?


Los utópicos, o dicho de otro modo, los amantes de las utopías han estado siempre ofreciéndonos la fórmula perfecta de la “felicidad”. Estos autores que se han dedicado a lo largo de los siglos a concebir mundos mejores, han pensado en ellos basándose en una determinada concepción del ser humano (fueran ellos conscientes o no de ello). Tales concepciones han sido más o menos siempre caracterizadas por originarse en observaciones informales o anecdóticas del comportamiento humano.

Por ese motivo, Walden Dos como obra literaria, filosófica y sociológica es quizás la primera en su género que está basada en un conocimiento científico de la conducta animal y humana. B.F. Skinner así como sus homólogos conductistas, pertenecían a una generación de científicos que intentaron desterrar conceptos e ideas confusas sobre las personas. Ellos pensaban que palabras como “alma”, “mente”, “felicidad” etc. Estaban cargadas de múltiples significados, muchas veces contradictorios, y por tanto eran poco útiles para el psicólogo. También quisieron dejar sin trabajo a aquéllos que trataban de hablar sobre la psicología humana sin tener un “sistema” científico sobre el que basarse.

Armándose de valor, estos psicólogos inventaron un nuevo modo de concebir al ser humano. Un modo mucho más cercano a los parientes animales. Un modo basado en que la conducta humana es “comprensible” y “predecible”. Quizás desde el punto de vista politico, esta actitud es un poco ingenua, pero a nivel científico ha abierto las puertas a la ciencia del siglo XXI. Y digo ingenua porque es justo el opuesto de lo que los diferentes grupos sociales intentan hacernos ver. Los psicólogos de a principios del siglo XX intentaron hacer de todos nosotros una “tabula rasa”. ¡Qué inocencia! Estamos en el siglo XXI y todavía tenemos monarcas, papas y estrellas de rock, que se auto-legitiman como seres superiores a los demás, cuando hace más de cien años, ya se encontraron las evidencias científicas de que todos estamos hechos de la misma materia y de la misma condición (biológica y psicológicamente).

Esto demuestra que no hemos comprendido el mensaje de la ciencia. O que no queremos entenderlo porque amenaza nuestra identidad, nuestros intereses. Sin embargo, la ciencia tampoco está libre de intereses y de contradicciones. De hecho, si en el campo intelectual los charlatanes siguen campando a sus anchas, asimismo en el mundo social los explotadores, dictadores, monárquicos, poderosos y demás gentes que intentan favorecer sólo a una clase privilegiada siguen estando en la cima de la pirámide social.

A estas alturas cabe preguntarse, si con todo lo que sabemos y lo que tenemos técnicamente al alcance, sería posible ser felices. Si ésta sociedad en la que vivimos pudiera algún día ofrecer la felicidad a todos nosotros.

A mí me da la impresión de que la sociedad está todavía demasiado fragmentada y dividida para que eso sea posible. Sin embargo, a lo mejor tiene sentido aspirar sino a la “felicidad”, al menos a un “grado de bienestar” satisfactorio para todos. Por la razón que sea, por muchas declaraciones, constituciones y estatutos que se han publicado y escrito, el bienestar de la gente no está garantizado en absoluto. Ni siquiera los derechos más básicos del ser humano; vivienda y trabajo, están al alcance de todos en esta Andalucía del siglo XXI, ni en esta Europa de la Unión. Esto debería de ser la prioridad absoluta de aquellos que hemos votado para que gobiernen, aquellos sobre los que hemos delegado nuestro “poder individual”.

viernes, agosto 24, 2007


Walden Dos


Quienes quieran saber de una revolución total del conocimiento tienen que familiarizarse con la psicología. La psicología es una ciencia peligrosa, puesto que entraña una verdadera revolución. No una revolución violenta, ni una revolución rápida. Es una transformación interna. Una nueva forma de ver las cosas.


No es sino tras el nacimiento de la psicología científica cuando se empieza a desarrollar una actitud sistemática y profesional para ayudar a los más desfavorecidos y una tendencia a valorar más la experiencia interna de las personas en relación a su bienestar.


En ese sentido la psicología es enemiga de los ricos y de los que detentan el poder. En la época de Franco, se trataba por todos los medios de bloquear el desarrollo de la psicología, una ciencia basada en el comportamiento humano.


Por desgracia, muchos depravados se han hecho cargo de la importancia de la psicología, y han empezado a utilizarla en el márketing, en la gestión empresarial y en muchos otros campos, sólamente para explotar más a la gente. En pocos casos para ayudar.


Aquél que quiera enterarse de lo que la psicología realmente es, y de lo que es capaz de hacer debería leer Walden Dos, única novela de uno de los más grandes científicos de la historia. Burrhus Frederick Skinner.


Para evidencia de su increíble contribución a la humanidad, basta sólo indicar cómo se trataban a los que hace tan solo unos años se les llamaba enfermos mentales (en Andalucía todavía se les llama así; ver el 'nuevo Estatuto Andaluz'). Antes estaban recluidos y aislados. Se les pegaba y pastilleaba como si fueran culpables de algo. En los países civilizados a estas personas se las ayuda a convivir entre los demás y se les enseña todo aquello que necesiten para integrarse. Antes de Skinner a estas personas se les recluía, se les administraban descargas eléctricas o se les hacían lobotomías para dejarlos como vegetales.


Por supuesto, la sociedad occidental jamás se molestó en darle un premio Nobel ni nada por el estilo. A los psicólogos hay que mantenerlos fuera de la atención del público.



El Don de la Palabra


Una de las cosas que me hace a veces dudar sobre mi propia cultura es la condenada tendencia que tenemos los andaluces a no escuchar y a imponer nuestra opinión sobre los otros. En relación a esto, muchos andaluces no optan por curiosear por el mundo, dudar sobre sus puntos de vista, y cambiar costumbres trasnochadas. ¿Es esto reflejo de algo más que una mala educación?


Ellos prefieren jactarse de una especie de conocimiento del mundo basado en lo "obvio". Sin embargo, esto es muy poco práctico. No hay más que ver en Andalucía, quiénes son los más atrasados: todos los que siguen a ciegas y a empujones ídolos de madera. Aquellos que idolatran lo tangible son los más vulnerables y explotados. Los abusados y rústicos hombres y mujeres de Andalucía intentan mantener a toda costa una infinidad de costumbres que sólo nos llevan a lo mismo. A mantener la situación social: mantener a los caciques, a los nobles y a la iglesia en el poder.


No es extraño que el hablar andaluz esté tan poblado de expresiones sombrías y pesimistas. No es raro ver que la actitud típica en Andalucía es andarse con pies de plomo. La comunicación verbal refleja toda esa opresión y renuncia al futuro.


Cuando leo los diccionarios de habla inglesa me quedo impresionado de la cantidad de vocabulario hispánico que hay. Cuando escucho a los ingleses, me impacta la ligereza con la que hablan, y cómo disfrutan de una buena conversación. Es un gusto escucharlos pronunciar las palabras con rotundidad y con seguridad. Y da esperanzas el ver que ver que esa rotundidad no les impide utilizar el ingenio para expresarse, y tampoco les impide aprender de lo que otros como yo, traen de otros mundos.


Esta experiencia me ayuda a darme cuenta, de cuánto atraso hay todavía, y cuántas cosas hay que hacer por Andalucía. Los ingleses no parecen tener prejuicios para adoptar palabras de otras lenguas, ni de pedir disculpas cuando se equivocan. Tampoco se avergüenzan de preguntar cuando no saben algo. Sin embargo, los andaluces parecen no querer saber nada de nadie. Lo saben todo, y por supuesto pedir disculpas nunca. Todo esto viene de esa obsesión por ser como sus señores. Ser como un cacique o un duque. Orgullosos y nunca dispuestos a conceder nada.


Romper con valores absolutos y obsoletos es romper también con formas de hablar y de pensar. Hay que recuperar el don de la palabra que un día tuvimos. Y romper con la actitud servil que adoptamos con los que quieren que Andalucía nunca sea libre.


La Autoridad Heredada


Es curioso que en la anterior entrada haya incluido las jerarquías religiosas y las monárquicas en un mismo tema. La realidad es que en el fondo ambas tienen un tronco común. La cuestión es que en ambos casos, las personas que constituyen lo que se entiende como monarquía u organización religiosa tienen por creencia esencial, que existe una forma de autoridad que se centra en exclusivamente en unos individuos. Estos individuos, según la creencia local, reciben la autoridad de un ser superior. Y ellos, sólamente gestionan ese poder en el mundo terrenal.


En realidad es un cuento bastante gracioso. La pena es que de lugar a tantos abusos. Hay quien piensa que la vida jerárquica de las sociedades humanas es un asunto connatural al hombre. Sin embargo, el modo en que los humanos se puedan organizar me parece a mí que es potencialmente indeterminado. De modo que aceptar leyes monárquicas, religiosas o estalinistas, me parece un retroceso enorme para la sociedad. Hay muchos modos de organizarse que no se han explorado todavía. Y habría que ir pensando en ellos.


Quizás para ello habría que pensar en una serie de valores y formas de concebir la sociedad que evitara desde un primer momento, que se establecieran privilegios o ventajas. Que no existiese un poder heredable. Volviendo de nuevo al asunto americano, esto ya lo pensaron mucha gente europea que marchaba al continente americano hace siglos. Hubo mucha gente con grandes ilusiones puestas en aquél nuevo mundo, que intentaron crear nuevas sociedades.


Henry David Thoreau, en su libro 'Walden o la vida en el bosque' inspira valores de este tipo. Las utopías siempre han estado ahí, y siempre se han regenerado o adaptado a los nuevos tiempos. Para mí, 'Walden Dos' de Burrhus Frederick Skinner es quizás, la obra cumbre en el siglo XX en el campo de las utopías.


Ojalá pudiéramos tomar estas reflexiones más en serio. En la práctica, sólo implicaría simplemente cambiar de canal de televisión cada vez que salga un monarca intentando hacerse el protagonista en alguna catástrofe natural, o evitar comprar revistas donde se le haga publicidad a la iglesia o a la monarquía. No creo que haga falta más para cargarse a todos esos gandules.

jueves, agosto 23, 2007


América, ligera de equipaje


Ahora que ya casi se cumple el bicentenario de la independencia de muchos países americanos, es bueno pensar que una de las cosas que estos países dejaban atrás hace tan solo unos años, era la monarquía. Europa tiene mucha historia, muchas cosas buenas, pero también está infectada de enfermedades mortales como la monarquía.


Los países americanos han resuelto muchos más problemas humanos en su corta historia que Europa en muchos siglos. La monarquía es sin lugar a dudas una enfermedad que se atajó, y que no pudo hacer más daño en aquél continente. Estos países que disfrutaban de la distancia que pone el charco entre todos nosotros, fueron capaces de no incorporar semejante estructura social en sus sociedades. Tiene también mérito, la distancia que Estados Unidos siempre ha mantenido con la Iglesia Católica. Eso es algo que muchos otros países deberíamos de aprender.


En ese sentido Andalucía debería de pronunciarse como una nación Republicana. Una nación que no favorezca a la Iglesia Católica, ni a ninguna iglesia de cualquier tipo. Eso sería magnífico. Conseguir que los curas se fueran de Andalucía por puro aburrimiento sería de película. Sin embargo, todavía tenemos que trabajar mucho en este campo.


En lo que a mí respecta, cuando yo me casé, me casé en Andalucía , y en el Ayuntamiento. Una de las cosas de las que me siento más orgulloso. Ni un milímetro a la Iglesia, no cederles ni un milímetro. Y ahora que dentro de poco voy a ser padre, lo mismo digo. Mi hijo no va a conocer las sucias manos de la Iglesia que mató a tantos Andaluces y a tantos inocentes.


Por eso, y sin olvidar la Historia, yo creo que hay que hacer como América. Para dirigirse hacia el futuro, hay que ir ligeros de equipaje. Fuera la monarquía, fuera la religión.


El Estado de Cosas

Creo que vivimos un momento histórico lleno de paradojas. Nunca antes se han sabido más cosas sobre cómo funciona el Universo. Y cuando digo Universo, me refiero a todo lo que está contenido en él. Sin embargo, parece que en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana la vida no haya cambiado nada. Soledad, aislamiento, injusticia, miedo, alienación, angustia. Esto plantea un gran dilema a aquellos que se interesan por la mejora de la vida humana basada en el conocimiento.

Si realmente conocemos más y sabemos más, ¿porqué entonces no cambiamos? Da la impresión de que realmente el conocimiento es algo que quizás está sobrevalorado. Quizás el saber más cosas no sirva de nada. ¿De qué sirven los coches? En realidad no nos llevan a ninguna parte. Nos convierten en seres paralíticos. ¿De qué sirve la televisión? Sólo para desear lo que no podemos tener. ¿De qué sirvieron tantos años de escuela? Para aprender a obedecer a la autoridad. ¿De qué sirven las cárceles? Para hacer a la gente que están en ellas odiar más a la sociedad. ¿De qué sirven los gobiernos? Para que los ricos se hagan más ricos y los pobres más dependientes de ellos.

Sabemos por muchas vías, que todos somos iguales. Todos tenemos ADN, todos somos humanos, todos deberíamos tener los mismos derechos. Si estamos todos hechos de la misma materia, ¿Porqué hay gente que por nacimiento ya están aventajados? Sólamente por ser hijo de Don Juan Carlos uno ya no tiene que trabajar? ¿O por ser Don Juan Carlos uno no está sujeto a ley alguna? No sé de qué nos sirve tanta ciencia, si después no la aplicamos a la vida normal.

El tema de la monarquía es sólo un botón de muestra de las desigualdades y contradicciones en las que vivimos las personas del siglo XXI. Curiosamente, otros pueblos antiguos como la India, también tienden a aceptar el estado de cosas. En ese sentido parece que Andalucía, como pueblo viejo, es difícil de mover hacia un cambio estructural, como lo pueda ser China o India. En efecto, aunque estos países parecen cambiar como lo hace también Andalucía a su modo, por otro lado también dan la impresión de que los cambios son de tipo burocrático o formal. Los aspectos más internos y básicos siguen igual. Los que mandan mandan, y los demás tienen que obedecer. Es algo paradójico.

¿Tiene ésto que ver con nuestra naturaleza? Puede ser que sea. Pero también puede haber otras razones. Desde aquí deberíamos de imaginar cómo se podrían hacer las cosas de otra manera. A mí siempre me parece que la educación de los niños es el principio del cambio. Si a los niños se les enseñara lo que realmente importa, el mundo cambiaría más deprisa. A los niños habría que enseñarles más sobre cómo funciona su ayuntamiento, cómo funciona sus mentes, quiénes están en el poder, qué lugar ocupamos en la sociedad, cómo organizar sus vidas, cómo amar y qué desear en esta vida. En general, un enfoque hacia la vida real, y no hacia ese "conocimiento" que todos sabemos que no sirve para nada. No hay nada más que ver a esos catedráticos y académicos enquistados en sus departamentos, más preocupados por su propio ego que por compartir lo que saben con los demás. Eso es lo en lo que se ha convertido el conocimiento. En un cortijo de poder. Una nueva religión prohibida para los no iniciados. Yo propongo que se promueva una forma de conocimiento basada en el "no título". Que se capacite a la gente a hacer las cosas, más que en hacerles pagar por un título que les permita hacer las cosas. Así acabaríamos con una injusticia creada por la propia clase trabajadora. Esto es, la diferenciación social dentro de nuestra clase, basada en la especialización del trabajo. Si todos más o menos supiéramos hacer lo básico en la sociedad, nadie se sentiría menos que nadie y nadie tendría más poder que nadie.

El estado de cosas del mundo no ha cambiado en su más profunda esencia. Las paradojas viven entre nosotros, pululando y haciendo nuestras vidas difíciles de entender y de gestionar. Debemos intentar ser conscientes de que están ahí, por todos lados, haciéndonos volver una y otra vez a un estado de cosas abusivo y cruel, cada vez que nos dejamos llevar por la rutina o la molicie. Y debemos estudiarlas y comprenderlas. Debemos discutirlas y no dejar que nos opriman puesto que si no lo hacemos, ellas convertirán nuestras vidas en un eterno ciclo de retorno a lo más mezquino de la naturaleza humana. Es decir a un mundo salvaje, sin reglas que protejan al prójimo y por tanto a todo lo que queremos en este mundo.

miércoles, julio 25, 2007


Unas palabras sobre 'El Jueves', un miércoles por la noche


Quizás lo ocurrido con la revista 'El Jueves' en los últimos días, no parezca un asunto que tenga la relación exclusiva con Andalucía y los Andaluces. Sin embargo, el hecho en sí, tiene una importancia enorme para todos los pueblos que están bajo la tutela del Estado Español incluyendo Andalucía. Por ello creo que unas breves palabras son necesarias pues el tema tiene una gravedad significativa.


Creo que una vez más en España, se ve que la democracia y los valores democráticos no consiguen consolidarse. Parece que es más importante mandar a toda la Policía Española para retirar las revistas de 'El Jueves' para proteger la imagen de los Borbones, que invertir semejante cantidad de esfuerzo humano y económico para otros asuntos más urgentes.


España, la Vieja España sigue ahí, comprometida con valores más retrógrados que los de los que se acusa a los países Islámicos. España es más radical y fanática que Irán. Por tanto, más razones aún para desmarcarnos de un Estado y Sistema Político que no permite la Libertad de Expresión. Por otra parte y con ánimo solidario mando un saludo a todos los Españoles Republicanos que luchan por la libertad de su país. Desde aquí os mandamos un mensaje de esperanza. Por desgracia lo ocurrido no nos sorprende. Es sólo un síntoma de lo que Es España.

miércoles, julio 18, 2007




De Sueño en Sueño


Vuelvo por las noches del trabajo, conduciendo mi coche a través de la lluvia espesa. Busco la paz en la negrura de la carretera, pero las luces de los coches deslumbran mis ojos. Es una sensación paradójica el resentir la soledad de la conducción y a la vez odiar la presencia de los otros conductores. Me veo perdido en una marabunta de trastos metálicos, que como hormigas despavoridas salen en todas direcciones sin rumbo alguno, sin propósito.

Mientras trato de encontrar el camino de vuelta en este país donde entre muchas otras cosas raras, se conduce al revés, intento escuchar música para distraerme. Poco a poco, el caos de coches y camiones va desvaneciéndose y me voy ensimismando casi sin darme cuenta. Al poco rato el coche, como una nave espacial, parece estático y sumergido en el éter celestial, solamente dando señales de actividad con el ronroneo del motor. La música en el coche, que se percibe estático, marca entonces un ritmo imposible. Pero esa música que sirve para facilitar ese tiempo de espera entre distancias siderales, como una onírica hibernación interestelar, evoca mi vida en Sevilla. Y al moverme entre nubes grises y espesas, Sevilla se vislumbra en mi memoria como el fantasma de un amor imposible. El rock reventado de Silvio parece ayudarme a colocarme entre las callejuelas de una Sevilla de fin de semana. En ese estado semihipnótico, en el que me encuentro cuando vuelvo a casa cada noche, me transporto por un rato al pasado donde me reencuentro con esas calles vacías de un sábado por la noche. Esas avenidas del desencuentro con las mujeres. Allí donde recuerdo mis fracasos y mi desamor. Donde las lágrimas se vierten a la vía pública, y forman un sinuoso río de sentimientos incontrolables.

El viaje sobre el asfalto me ha puesto en contacto una vez más con mi pasado, mi tierra, mi memoria. Ha sido como caer en un trance, en donde flashbacks sacuden mi conciencia y hacen mi rutinaria vuelta del trabajo, una experiencia irreal. El llegar finalmente a casa, a mi refugio, me llena de regocijo. Abro la puerta y me alegro de reconocer mi pequeño mundo. Cuando pongo el cerrojo, reclino la cabeza sobre la puerta por un momento, y me pregunto si realmente vivo en Inglaterra, o es que lo estoy soñando. Sacudo la cabeza, como para espantar tal pensamiento y confundido, me dirijo hacia el salón para enchufar la tele. Quizás es un intento desesperado de que la caja tonta me devuelva, sino al escenario de lo “real”, al menos al un escenario intranscendente. No hay como un programa de televisión para anestesiar dudas existenciales.

viernes, julio 13, 2007


Entrevista

P. A usted le resulta chocante la definición que de “exilio” hace Hisham Matar, como “aquella narrativa que ha sido interrumpida”. ¿Ha sido su vida en el exilio de alguna ayuda para comprender el tiempo que vivió en Andalucía?.

R. Edward Said dijo que sufrió tres exilios: el de la madre patria, el de la lengua materna y el de los amigos y la familia. Yo me siento igual. Echo de menos Andalucía y todo lo hermoso que hay en ella. No puedo vivir sin pensar en Andalucia, sin embargo, siento que no puedo vivir allí. Sueño con que un día volveré. Me despierto por las noches desorientado, no sabiendo dònde estoy. La gente con la que me relacionaba hace seis años o más están como congelados en mi memoria. Me voy olvidando de sus nombres, de sus cosas. Lo que sí recuerdo bien es el amor que siento por todos ellos. Sin embargo, a diferencia de muchos exiliados, cuando yo me fui de Andalucía, en realidad ya me había ido hacía mucho tiempo. Yo me había exiliado ya mentalmente. Me sentí expulsado, como mis antepasados judíos y musulmanes. Sentí que mucha gente en Andalucía y en España no quieren a gente como a mí.

El vivir en otro país, me ha servido para confirmar ese sentimiento de que todo aquello que nos ha desunido de los españoles y portugueses ha continuado en mí. La diáspora Andaluza ha continuado en mí, y forma parte de mi modo de ver las cosas. Me he visto diferente en Andalucía, por hablar andaluz, por pensar en andaluz y por comportarme como un andaluz. Y me he visto marginado. Por lo tanto para mí el exilio, no es romper con nada, sino más bien continuar lo que otros empezaron antes.

Ahora, todos mis sentimientos confusos, mi ambivalencia hacia Andalucía y hacia España, todo cobra más sentido desde la distancia. Las mentiras que dicen los españoles sobre Andalucía y todo lo que ocultan de nosotros para negar que un día fuimos la luz de Europa, salen a la luz ahora en la distancia. Ahora que puedo pensar tranquilo.

P. ¿Porqué no escribe en inglés en lugar de escribir en castellano?.

R. Si le digo la verdad, ojalá pudiera escribir en inglés. Lo cierto es que me cuesta mucho trabajo escribir en ese idioma. El hecho de haber recibido una educación castellana en Andalucía ya me parece bastante intromisión en mi mente, como para encima pasar al inglés. Pero no lo descarto. Aunque estoy muy lejos de escribir fluidamente en inglés. De hecho tengo muchos amigos ingleses que me piden que escriba este diario en inglés para que puedan leerlo. Cosa que no pasa con mis amigos andaluces. Ninguno tiene el más mínimo interés en seguir un diario como èste.

R. ¿Cómo de apegado cree usted que está el lenguaje con la memoria?

Mucho, muchísimo. Para mí, el andaluz es equivalente a familia, a emociones, a enamorar y enamorarme. El andaluz es lo oral, el lenguaje hablado, y por tanto la memoria de lo hablado. El castellano equivale a la memoria de lo escuchado y leído. Me suena a telediario, a las aburridas películas españolas, a las insultantes clases de Lengua Española pero también a los libros que leía en Andalucía. Ahora apenas leo en castellano. Repudio todo lo castellano, por haber sido impuesto. Como los ateos que han sufrido el lavado de cerebro en los colegios religiosos españoles. Yo me he hecho ateo del españolismo. Me intentaron lavar el cerebro y todo lo que han conseguido es que me vuelva en contra de ello.

Experimento el castellano como un trauma. Y me resulta doloroso leer y escribir en castellano. Pero los andaluces todavía no quieren leer en andaluz y hasta que esto no ocurra yo tampoco quiero cerrarme por completo a comunicarme con otros “rebeldes” o curiosos en el idioma que se nos ha impuesto. Ya llegará el momento. Pero sí, los castellanos saben bien que aniquilando nuestra memoria pueden acabar con nuestra identidad. Y el lenguaje es un vehículo de la identidad.


P. ¿Porqué dice usted que españoles y andaluces quieren olvidar?

R. Españoles y Andaluces quieren olvidar lo mismo que quieren olvidar Franquistas y Republicanos. Quieren limar diferencias dicen. Pero lo único que hacen es hacer la brecha más grande, y hacer el dolor más insufrible. Para curarse hay que hablar. Lo dicen los psicólogos y todos los pacientes de los psicólogos. Sino se habla no se puede entender nada. Y si no se dialoga, menos todavía. Para que un psicólogo cure, el psicólogo tiene que escuchar. Y yo digo, ¿Quién escucha en España?. España no nos puede curar, porque no escucha. Las heridas nos la tendrán que curar otros. A mí me las están curando los ingleses.

Hay una historia legal y otra Historia Legítima. La historia legal la escribe España. La Historia soterrada pero Legítima la tenemos que escribir los perdedores. Ian Gibson dice que las biografías son una gran laguna literaria en España. No me extraña. ¿Quién quiere saber de la vida de los Andaluces? Y aquellos que se atreven lo hacen parcialmente. Con muchos prejuicios.

P. Dice que la Reconquista nunca existió…explíquese.

R. Lo dice hasta Ian Gibson, que esto ni le va ni le viene. La Reconquista de España no pudo ser puesto que España no existía cuando los Andaluces formamos nuestro Imperio. Nosotros rejuntamos las piezas del puzzle que la decadencia de la Andalucía Romana y Visigótica dejó para relanzarnos de nuevo y educar a los insufribles pobladores de la Meseta Central, Vascongadas y demás áreas de la Península Ibérica que carecían de identidad nacional. Nosotros les dimos un motivo o un propósito para vivir. Pero eso no es ninguna reconquista de nada. Simplemente nos volvimos a replegar y entregarnos a una guerra intestina que los señores feudales aprovecharon para acabar con nuestra cultura y formas de vida. Nunca nos invadieron ningún moro de ninguna parte. Nosotros decidimos cambiar de religión, como lo hicieron en Inglaterra con Enrique VIII. Que yo sepa ni Enrique VIII era alemán, ni los alemanes invadieron Inglaterra con sus hordas protestantes. ¿Porqué lo iban a hacer nuestros pobres hermanos del Norte de África, que por aquella época no eran más que tribus nómadas desperdigadas?.

P. Usted es Nacionalista Andaluz, republicano, y encima federalista. ¿Cómo explica usted semejante cóctel?

R. Al igual que mis predecesores, los Nacionalistas Andaluces consideramos que un estado moderno si quiere ser fuerte tiene que aliarse con otros. Ahí está el ejemplo de los “Estados Unidos de Gringolandia”. Yo propongo una Federación de Estados Ibéricos y que se vaya a tomar por culo toda la aristocracia.

P. Si no hubo Reconquista, entonces ¿qué deberíamos hacer con las tierras que los aristócratas castellanos tomaron de Andalucía?

R. Aquello fue una invasión. Si de verdad vivimos en democracia y tenemos los mismos derechos que los españoles, se nos tienen que devolver las tierras Andaluzas a los Andaluces. La invasión castellana repartió las tierras para ser administradas. Si ahora la administración es Andaluza, las tierras de Andalucía tienen que ser entregadas a la Junta de Andalucía. Todas las propiedades de los nobles de España tienen que ser expropiadas de inmediato. Y la Mezquita de Córdoba tiene que expropiarse también.

P. Ahora entiendo porqué usted vive en el exilio. Tiene muchos pájaros en la cabeza.

R. A lo mejor, como todos los exiliados. Pero lo que pase en mi cabeza es asunto mío. Y si quiero tener una pajarera dentro de mi cabeza es problema mío. Y la puedo pintar de blanco y verde si quiero.

Además, pensar debería ser legal. Sobre todo cuando pensar no le hace daño a nadie. O quizás sólo al que piensa. Se ve que España sigue aplicando las filosofía católica de reprimir el pensamiento. Y eso lo saben hasta vascos y catalanes.


Una entrevista conmigo mismo

A veces me imagino, qué le diría yo al Loco de la Colina, o qué me preguntaría él a mí. Me temo que a los periodistas no les va muy bien entrevistando a psicólogos. Supongo que no les hará mucha gracia sentirse que el entrevistado sabe lo ellos están pensando. No, eso es un tópico. Quizás a los periodistas no les gusta entrevistar a gente que está más pendiente de lo que tienen que decir que de simplemente responder a la pregunta. Eso es lo que es un psicólogo realmente. Nada de espontaneidad.

Por motivos obvios nunca sabría qué contestar a las preguntas de un periodista. Me quedaría pensando la pregunta demasiado tiempo y sería muy aburrido. O mejor dicho, como nunca un periodista me va entrevistar, no estaría mal imaginar qué preguntas me gustaría que me preguntaran.

martes, julio 10, 2007


El Genio de los Andaluces


Sin desmerecer ningún otro pueblo o nación, has de saber que como andaluz te llevan a hombros de gigantes. Tienes como antecedentes una lista enorme de grandes mujeres y hombres que por sus esfuerzos y por su contribución a la cultura y el conocimiento han pasado a la historia. Y no solo a la historia de Andalucía, sino también a la historia universal.


Resulta admirable que un pueblo tan pequeño (por ejemplo comparado con China, Andalucía es un diminuto punto en el mapa), el pueblo Andaluz haya contribuido tanto a la cultura y a la civilización. Sin embargo, también has de saber que una de las causas del malestar de los Andaluces es seguir creyendo en mitos como la "genialidad".


Como psicólogo, llevo algunos años ejerciendo. He tenido ocasión de dar clase y ver pacientes de todas las edades, y también de diversas culturas. Me he relacionado profesionalmente con muchas personas tanto de mi profesión como de otras disciplinas. También he conocido a mucha gente de diverso origen y nacionalidad. Sin embargo, nunca he conocido a ningún "genio".


Creo que en Andalucía se sigue creyendo en los "genios", en las "grandes hazañas" y otros mitos que no me parecen muy útiles para el ciudadano de a pie. Yo mismo, de alguna manera caigo en el tópico sin darme cuenta. Cuando me pongo a pensar en ello, casi no me puedo creer que haya conseguido sobrevivir en este país, lleno de ingleses y demás gentes raras. Y educacionalmente haya sido capaz de embarcarme en un doctorado, en un idioma que no es el mío. Sin embargo, la realidad es que cualquier persona puede hacer estas cosas. No hace falta ser "un genio" ni mucho menos.


Cuando caemos en la trampa de creer en los "genios" estamos dándole la espalda a algo que es muy importante; el hecho de que la vida se basa en el trabajo diario.


La Sociedad Andaluza no puede dejar de ser pesimista sino valora más los gestos de los millones de Andaluces que hay en Andalucía y en todo el Mundo Entero. Hay que valorar y apreciar el trabajo diario, los pequeños desafíos que afrontamos y los riesgos que tomamos, nosotros todos, gente corriente. Una gran nación no se construye a base de "genios", aunque nosotros como país hayamos producido muchos intelectuales y artistas, eso no es la esencia de Andalucía.


Es cierto que todos queremos tener un toque de distinción, que necesitamos sentirnos especiales. Es verdad. Es cierto que nuestra aficción a idolatrar estatuas de madera o a cantantes, no es más que un intento de auparnos y cuidar de nuestra autoestima, pero eso no es una solución a largo plazo.


Tenemos que empezar a reconocer el duro trabajo que hacemos, tenemos que ser compasivos con nosotros mismos y ser compasivos con los demás. Y seguir en el tajo, currando y prosperando como país.


En ese sentido, querida Andaluza, querido Andaluz, te recomiendo que empieces a hacer cumplidos a la gente, que te atrevas a hacer comentarios positivos de gente que te rodea, y verás cómo los demás responden. La gente sonríe, y muestra una satisfacción enorme cuando se le reconoce su trabajo. Al final lo que queremos es que nos presten un buen servicio, que nos ayuden, que nos quieran. Sino reconocemos el trabajo bien hecho, el apoyo recibido y el amor que nos dan, ¿cómo podemos saber que lo estamos haciendo bien?.


Queridos Andaluces, tenéis un "genio" especial. Lo veo cada vez que voy a mi tierra. Cuidaros y por favor, no idealicéis tanto. Bajaros un poco a la tierra también y ved que estamos todos hechos de carne y hueso. Y que sois todos geniales. Buenas noches.


miércoles, junio 27, 2007


Ser Andaluz, un Privilegio


Ser Andaluz es como viajar a hombros de gigantes. El mundo tiene más sentido. La misma Tierra parece más redonda y hermosa a hombros de gigantes. Hay una larga fila de mujeres y hombres Andaluces que han luchado por el progreso de nuestra sociedad y de la humanidad entera. Es un orgullo Ser Andaluz. Es asombroso a veces ver que algún que otro andaluz rehuye de su identidad. Rehuir de nuestra identidad no es un fenómeno raro. Muchas personas que sufren por causas psicológicas, lo hacen debido a trastornos relacionados con su identidad.


Desde hace mucho tiempo se nos ha venido intimidando y se nos ha intentado hacer sentir pequeños, invisibles y ridículos. Pero esa época ya se acabó. Nos ha costado mucho esfuerzo a todos llegar hasta aquí. Este arduo camino se ha hecho con vicisitudes y dudas. Pero, ¿no es así la vida de una persona?. Aquellos que están ciertos de todo reducen sus posibilidades de aprendizaje y de conocimiento. Sentirse a veces inseguro no es malo. Incluso puede ayudarnos a reforzar nuestra identidad como personas. Así es como yo me dí cuenta de que había un Andaluz dentro de mí, que intentaba abrirse paso a través del encorsetamiento español. Nunca me sentí contento de ser español. Para ser un español de segunda, prefiero no serlo.


Hay una historia muy larga de abusos que explican porqué los Andaluces están a la cola de la españolidad. Se nos dice que olvidemos lo que pasó hace quinientos años. Ya intentamos olvidarlo, pero los españoles nos lo recuerdan cada día cuando vemos las estadísticas. Ser joven, andaluz y mujer son los tres rasgos del típico ciudadano en paro dentro del Estado Español. ¿Se necesitan más evidencias?


Las raíces y el poder Andaluz son tan enormes que se nos ha intentado desmembrar. Si Andalucía poseyera sus territorios históricos dominaríamos políticamente a España. Como eso no puede ser, los españoles amputaron de Andalucía diversas 'provincias' para empequeñecernos y disgregarnos. La historia de disgregación y desintegración ha tenido facetas sociales, pero como vemos también geopolíticas. Ser Andaluz es un orgullo. Y a Andalucía la queremos entera, no hecha pedazos. No tengamos miedo a ser Andaluces, que no nos den más miedo los abusos y los pillajes de los poderosos. Andalucía Una.

Las Raíces Sociales del Fenómeno Andaluz

La mayor parte de nosotros pasa casi toda su vida perteneciendo a un grupo de personas, el cual asimismo pertenece a una organización más amplia o a una institución. Todos tenemos familia, amigos o relaciones laborales que nos atan a diferentes grupos humanos e instituciones. En este cuaderno de bitácora exploramos las implicaciones que tiene el pensar que los grupos humanos que constituyen Andalucía como una Nación, no son sólo una entidad observable. Andalucía como pueblo posee una entidad y una dinámica inconsciente comparable a la que se describe en el psicoanálisis cuando hablamos de individuos.

Desde hace tiempo muchos estudiosos han coincidido en observar que la interacción entre dinámicas conscientes e inconscientes en grupos humanos es un hecho. Las fuerzas sociales que han conformado lo que conocemos hoy día como Andalucía han sido fuerzas conscientes e inconscientes. Los sistemas sociales pueden ser estudiados asumiendo que se comportan como sistemas con presente, pasado y futuro.

Uno de los temas que las perspectivas psicosociales y psicoanalíticas coinciden en describir es el solapamiento entre funciones estructurales e inconscientes en los grupos humanos. Creemos que el trabajar a nivel individual para desarrollar y perfeccionar la conciencia Andaluza no es suficiente. El desarrollar individualmente la capacidad de autoconciencia no es suficiente para crear las condiciones en las cuales esta sensibilidad pueda ser utilizada con fines políticos. La perspectiva de grupo tampoco es suficiente por sí sola. Lo vemos evidenciado en las tremendas dificultades de los partidos nacionalistas andaluces para ganar terreno en el tejido social andaluz. La carencia de una perspectiva global en los nacionalistas andaluces hace que fallen consecutivamente elección tras elección. Si unimos ambas perspectivas, los psicosocial y lo individual entonces forjaremos un modelo bidimensional que permita un cambio estructural en Andalucía.

Después de la desorganización social producida por la progresiva penetración de Castilla y sus Aliados en el Mundo Andaluz, el reconstruir nuestro País es una misión compleja. Ayudar a reconstruir nuestro Mundo equivale a repoblar un erial o tratar psicológicamente a exsoldados de combate. En el psiquismo del andaluz medio puede que predomine el miedo y la desconfianza. Por eso los partidos nacionalistas pierden más votos más rápidamente que lo que debieran. Cada fallo político (i.e. infructuosas alianzas para beneficiar intereses personales y no del pueblo) supone una enorme pérdida de confianza sobre la supervivencia de nuestros valores.

Creo que es mejor ir despacio y abocar por un progresivo crecimiento de la ciudadanía Andaluza. De nada sirven las revoluciones abruptas. Un cambio progresivo y bien entendido no necesita la quema de iglesias ni de bombas en Madrid. Al Andalus volverá, pero no por vía de las armas. La mejor arma es comprender nuestra situación y formar un bloque unitario. Somos Andaluces allí donde estemos. Promocionamos todo lo Andaluz allí donde estemos. Nos sentimos protegidos y seguros por los valores Andaluces. Nadie puede batirnos en este campo. Las profundas raíces sociales de Andalucía nos ayudarán a desarrollarnos como las encinas. Despacio pero bien. Ha habido incendios devastadores, sequías horribles. Pero las raíces siguen ahí. Esperando la menor oportunidad para lanzar un enorme árbol protector hacia el cielo. Entender el inconsciente Andaluz es tan importante como conocer nuestra Historia o saber de política, si queremos cambiar nuestra sociedad.

domingo, junio 24, 2007


¿Quiénes somos los Andaluces?



¿Quiénes son aquellos que inventaron la agricultura, la ganadería, la industria metalúrgica, la apicultura? ¿Quiénes son los que ostentan la bandera más antigua de Europa? ¿Quiénes son los que protagonizan la mitología más antigua de todo Occidente? ¿Quiénes son?



¿Quiénes son los que pretenden no saber? ¿Quíenes son los que parecen sumirse en el despropósito? ¿Quiénes son los que se contentan con ser los bufones del reino? ¿Es esto un meandro más de nuestra historia?

¿De dónde venís Andaluces? ¿A dónde váis? ¿Qué extraño mal aqueja vuestras memorias? Dicen los psicólogos que el olvido es un fenómeno activo. No se puede olvidar así como así. En efecto, el olvido implica una acción o mecanismo específico para desactivar las huellas de la memoria. Se necesita recordar que algo no es importante para poder dejarlo a un lado. Parece entonces que entramos en un terreno farragoso cuando nos damos cuenta que el olvido puede ser una señal de aviso. Pues no se entiende bien porqué, al menos en un primer momento, el que para los andaluces olvidar tenga que ser algo más importante que recordar.

Pues no creo que más que olvidar, el problema de los andaluces fuera la demencia. Si fueramos dementes significaría que estaríamos al final de nuestra historia. ¿Es eso cierto?

Los pueblos que han sufrido y han sido explotados a veces tienen que olvidar. Pero, ¿han olvidado los judíos? Quizás sí. Todos los judíos sefardíes que no reconozcan a su verdadera tierra prometida, están olvidando. También olvidan los vencedores. Se olvidan de los crímenes y de los orígenes humildes. Todos olvidamos entonces.

¿Es entonces tarea de las generaciones jóvenes de andaluces seguir olvidando? ¿De seguir jaleando a los opresores? ¿De seguir lamiendo el trasero a los caciques? ¿De someterse a oligarquía y nobleza extranjera que estrangula a Andalucía? ¿Es tiempo de dejar a un lado quiénes somos? ¿Es momento de dejar que otros definan nuestra personalidad? ¿Es ésta la época en la que no importa lo que seamos o lo que dejemos de ser?

Andalucía es sabia. Andalucía sabe que el mundo da muchas vueltas, y que las cosas no pueden cambiarse en dos días. Pero de seguir olvidando, puede que aprendamos o que nos amaestren a olvidar con todas nuestras ganas. Para entonces podrán ponernos un espejo delante, y ya no apareceremos en él. Seremos como los servidores del Vampiro. Ese día seremos los más grandes olvidadores de Occidente. Los olvidadizos. A partir de ahí el resto del mundo realmente nos tomará como dementes.

miércoles, junio 20, 2007


¿Itálica, porqué te tienen así?

Yo que te ví por primera vez en una excursión de colegio, nunca te olvidé. Y siempre que te visité, me dí cuenta que pocos te querían como yo, Itálica.

Itálica, madre de Trajano y Adriano. Madre de todos los andaluces y de Inglaterra. Itálica, tú que ayudaste a civilizar Albión y a medio mundo, ¿porqué no se acuerdan de ti?. Te veo a medias, entre ruinas mal conservadas y tapada por la fea Santiponce.

Tengo que venir a Pompeya para acordarme de ti. ¿Cuánto me impresionó Pompeya? Mucho, pero tu me impresionas también. Tienes preciosos mosaicos y grandes avenidas como Pompeya. Tienes panaderías, bares y palacios. Y teniendo a Sevilla al lado, ¿porqué no te engalanan?.

Pompeya, aunque digan lo que digan, la encontraron hecha ruinas, como cualquier ciudad antigua. Ahora se invierte dinero y tiempo, en reconstruirla, en recrearla y es realmente hermoso. Pompeya eres la más bella ciudad antigua, conservada casi como fueras hace dos mil años. ¿Porqué tu hermana Itálica está tan abandonada?.

Hay una fundación para la conservación de Itálica, de la que Borbolla, el que fue presidente de la Junta de Andalucía, preside. ¿Qué es lo que estáis haciendo por Itálica?. Lo mismo que con el Carambolo y muchas otras ruinas. Olvidarlas.

En otros países, las ruinas se han convertido en un centro de reflexión. La historia trata del pasado con vistas al futuro. Las ruinas son un centro cultural y creativo, no un mero vertedero de piedras viejas. Pompeya, te conjuro a ti y a las almas que allí viven sepultadas para que ayudes a todas las ruinas de Andalucía, y nos des fuerzas para que podamos restaurar el Mundo Antiguo. Mundo que es la base de nuestro presente.

Pompeya, he visto tus calles, tus casas, tus pinturas y fuentes. He visto tus cadáveres enterrados por las cenizas del Vesubio, como congelados en el tiempo. Y yo mismo me he congelado de miedo. He apreciado cómo tus arqueólogos cuidan tus tesoros y con qué esmero te recuperan y con qué emoción los turistas te admiran. Itálica, madre Andaluza, ahora estás en las sombras. Los turistas pasan de largo sin verte, sin saludarte. Si estuvieras en Inglaterra serías la Ciudad Antigua más conocida del mundo. En Inglaterra hay dos asociaciones sin ánimo de lucro que restauran ruinas, y que tienen apoyo de millones de ciudadanos. Yo he pertenecido a una de ellas. El National Trust. Pero Itálica, tú estás en Andalucía. Itálica, te veneramos y te debemos un respeto. En nombre de Itálica y de todas las ruinas andaluzas, pido desde aquí una iniciativa para recrear y reactivar el interés por todas ellas, desde la primera hasta la última. Sin historia viviríamos como las cucarachas. Iríamos revoloteando de un sitio a otro sin saber porqué, golpeándonos contra las paredes y escondiéndonos de la luz. Seríamos como insectos, devorando todo a nuestro alrededor sin reparar en nada. ¡No somos insectos! ¡Viva la Historia!

¡Campania, ti amo!!

¿Sur de Italia?, ¿qué te puedo decir?. ¿Qué pudiera decir un andaluz del Sur de Italia?. No lo sé. Los últimos días de mi vida han pasado a través de una estela de luz llamada Campania. ¡Qué emociones!, ¡qué belleza!, ¡qué gentes!. Llegué a Ravello por la noche, conduciendo a ciegas desde Nápoles. Realmente no tuve ni tiempo de pensar con qué me iba a encontrar. Salí a trompicones del avión de EasyJet, y desde que pisé suelo sureño quedé como hipnotizado.

Dice un vecino mío y amigo, que es un profesor retirado de literatura inglesa, que hay escritores ingleses muy buenos. A él le gusta un tal Tolkien. Tolkien escribió el imaginativo El Señor de los Anillos. Dice que la historia ocurre en la Tierra Media. Supongo que mi querido amigo Leslie que tiene tan buenas palabras con escritores de su nacionalidad pero de cuestionable imaginación tiene que olvidar muchas cosas, o por lo menos ignorar muchas cosas para no contradecirse. Y es que como muchas veces pasa, los ingleses, como los castellanos, se apuntan puntos cuando no se lo merecen. Tolkien era sudafricano. Y Leslie nunca supo que la Tierra Media es el Mediterráneo hasta que un andaluz se lo dijo. Traigo esto a colación, porque no resulta extraño que a muchos intelectuales que no pertenecen a la esfera Mediterránea reproduzcan en sus libros ideas o aspectos de nuestro mundo, y que nos lo vendan como algo suyo o como algo original. A alguno le sonará estrambótico que traiga a colación un libro de fantasía para hablar de Campania. Pero insisto, la fantasía y la imaginación son producto del mundo real. El mismo D.H. Lawrence que escribió el muy controvertido libro El Amante de Lady Chatterley, lo tuvo que hacer en Campania. Lo que fue una historia provocativa para la sociedad británica de su época (principios del siglo XX) quizás no lo sería tanto para los de la Tierra Media. No hay que ser muy leído para saber de libros anteriores a la supuesta revolución Lawrenciana como el Decamerón o el Heptamerón. De hecho, al pasear por las calles de Ravello y de Amalfi tengo la sensación de que miles de intrigas y amores se suceden uno tras otro entre sus estrechas y sinuosas callejuelas empedradas.

Y es que una intriga me trajo a Campania. Una mujer que me desafió una noche en un pub llamado The White Hart, me esperaba en Ravello. Una mujer bella e inteligente. Me invitó a compartir su secreto. El secreto de su origen. Quería revelarme algo personal, quería revelarme parte de su historia. Yo fui a ciegas, casi sin saber a donde iba. Cuando llegué a Ravello supe porqué se iba a casar allí. Shahla, una mujer medio iraní, medio italiana se iba a casar con Gareth, un inglés afincado en Roma. El destino no nos ha separado aunque ni ya vivimos en el mismo país, ni estamos casados.

Ella sigue siendo muy amiga mía, y como a todos sus allegados nos regala con sus secretos y su magia. De modo que allí nos llevó. Al lugar donde nació su madre y donde ella misma recrearía el mito del eterno retorno. Campania, qué bella. Cuánto me recuerdas a Andalucía. Campania, llevas a Andalucía en tus ojos y en tu mirar. Y qué decir de tus pueblos y tus campos. Qué puedo decir de tus ruinas y tus recuerdos.

Pero también hay una Andalucía oscura en Campania. A través de tus calles he visto una Andalucía obsoleta, una Andalucía que daba por desaparecida. He visto tus calles y he visto mi tierra como fuera hace treinta años. ¿Qué pasa en el Sur de Italia?. He visto basuras sin recoger durante días. He visto calles sin asfaltar o sin aceras. He visto avenidas sin rotondas y sin semáforos. He visto pobreza. Qué dolor y qué pena. Ver sufrir a Campania es ver sufrir a Andalucía. La Italia del Norte debe ser hermana de España. Pero una hermana más envidiosa y despiadada. Castilla y España han sido más dulces con Andalucía con la democracia.

Campania, me despido de ti sintiéndolo mucho. Con dolor en el pecho. Con dolor de enamorado. Pero también con pena de verte así. Espero que prosperes y te cures. Los románticos no pueden salvarte. Han de salvarte tus gentes. Todavía hay mucho que luchar en la Tierra Media para poderla salvar del poder absoluto. ¡Campania ti amo!

viernes, mayo 25, 2007



La Cambiante Imagen de Andalucía

Una nación que se desarrolla a velocidad de crucero es nuestra Andalucía. Nuestra nación crece y se desarrolla, cambia a ritmo palpitante y no cesará de cambiar. Pienso ahora qué pensaría mi padre si pudiera ver todo lo que ha cambiado Andalucía desde que el pobre pasó a mejor vida (RIP, 1989).

No es extraño que Andalucía nos parezca entonces un lugar un poco incómodo de vivir en él en estos momentos. Nadie parece estar de acuerdo con nada. Los políticos se pelean, los vecinos discuten acaloradamente en las reuniones, las disputas maritales están a la orden del día, etc. Cualquiera diría que estamos cambiando para peor.

Sin embargo años interminables de tedio franquista fue el punto final de una larga trayectoria de experiencias políticas abusivas que tenían que explotar de alguna manera. Andalucía es un universo en expansión. Explotó a mediados de los años setenta, y su big bang se dejará oir por todos los rincones de la galaxia. La cambiante imagen de Andalucía después de una larguísima hibernación de 500 años parece como algo increíble. Hay que poner en contexto el caos que se vive en Andalucía en estos momentos. Necesitamos calmarnos y pensar un poco el porqué de tanto acaloramiento y desconfianza. La pluralidad política que una sociedad moderna necesita se tiene que basar en la pluralidad de ideas y de actitudes de los individuos. La agitación y cinismo que pesa en el ambiente se debe al miedo al cambio, y a la sensación de vivir pisando suelo inestable. Necesitamos andar mucho camino todavía para que Andalucía se consolide y el pueblo se acostumbre a vivir democráticamente.

Todavía no se respetan las colas en las paradas de autobús, hay largas listas de espera en los servicios de salud, el paro sigue sacudiendo a la juventud, los políticos corruptos campan a sus anchas, la ley es lenta y obsoleta, la producción industrial es baja y la actividad empresarial es tímida. Pese a todo hay signos de cambio, y de esperanza para una Andalucía mejor. Si pensamos en el legado de los últimos siglos, la cosa no podía ser mejor. Es ahora cuando tenemos la oportunidad de tomar las riendas de nuestro destino y no tener miedo al cambio.

Por otra parte las folclóricas incultas siguen siendo objeto de devoción tal y como son las imágenes religiosas, y la ignorancia se adora como a una diosa omnipotente. Todo esto es una pompa de jabón. La piel poco lustrosa de un gigante dormido. La lacra que nos ha minado nuestra autoconfianza es cada vez más una pátina más y más delgada y más arrugada, que está a punto de caerse. Estamos mudando de piel, estamos cambiando. Estamos creciendo.

¡Andalucía sigue cambiando!

sábado, mayo 19, 2007


Construir Andalucía es construir Iberia

Es falso el sentimiento de que el nacionalismo es una amenaza. Todas las naciones son nacionalistas. Las regiones periféricas de Europa bullen de naciones que no existían hace 150 años. Ha sido el colonialismo Europeo lo que ha conllevado a tantos pueblos a formarse políticamente como nación. Un claro y vecino ejemplo es el de las naciones islámicas. Es más bien lo contrario al miedo el sentimiento que domina a los que están en contra de que pequeñas naciones se formen y se alíen entre ellas. Sienten nostalgia por la pérdida de control sobre los pueblos que dominaban hace sólo unos años, pero no miedo.

Andalucía, que es un país muy antiguo, no se puede construir. Andalucía tiene que reconstruirse. Y reconstruir Andalucía es construir Iberia, construir Africa, construir América. Sin Andalucía no existe el mundo Occidental, ni América.

Integrar a Andalucía políticamente en Europa y en el mundo implica dar carta de naturaleza a una verdadera democratización del mundo. A una cooperación política y vertebración entre aquellos que detentan todo el poder y aquellos que quieren un trozo.

El aspecto fundamental que hace a Andalucía el sostén del mundo Occidental es que permitiría superar la ilusión de que un Estado Español o una Unión Europea pueden ser construidas al margen de sus ciudadanos. No es posible construir una sociedad civil europea que fuerce la agregación pasiva de los pueblos. Si existe una sociedad ‘ibérica’ o ‘europea’ será porque se nutra de la participación activa de pueblos con personalidad y capacidad para contribuir a un bien común. Es un completo error hacer énfasis en la necesidad de un Estado Central y una Periferia. Pensemos en el cuerpo humano. De un extremo a otro, el cuerpo humano está completamente articulado y oxigenado. Lo que pretenden aquellos que abogan por el centralismo es convertir a Europa en un muñeco de plástico sin capacidad sensorial en las extremidades y con total control en el cerebro.

Los que defienden a España piensan que su estrategia de unificación consiste en la humillación de la periferia. La domesticación de las provincias y el desarrollo de un mundo normalizado a base de un único criterio. Personalizar a España consiste entonces es despersonalizar sus regiones, deshermanarse de Portugal, cainizar a Marruecos. Despreciar a América. Los que defienden a Andalucía y a una Federación de Pueblos Ibéricos justifican su proyecto en afirmar la diversidad y convertirla en una marca de orgullo, en un producto a exportar. Afirmar Andalucía significa aceptar el resto del mundo. Los fundadores de España y de otros países imperialistas constituyeron sus estados como centros imperiales que deben de fagocitar todo lo que tienen alrededor. Una Andalucía libre necesita de un Portugal libre, un Marruecos libre, una Africa libre y una América libre. Promover la nacionalidad Andaluza significa aceptar valores universales y suministrar a otros pueblos la inspiración y la confianza para que ellos también generen sus propias personalidades y singularidades.

Andalucía como entidad política se configura sin la necesidad de un patriotismo que exija un pueblo delimitado y homogéneo y un enemigo exterior. El proyecto andaluz es un proyecto que abraza otros proyectos y es consciente de que el mundo está articulado y en contacto con nuestra realidad nacional. El proyecto de la nación andaluza es un impulso civilizador que fomentará no las fronteras geográficas sino las fronteras culturales, las fronteras ideológicas y de identidad. El mundo criollo de Andalucía fomentará la vida de frontera, como siempre lo ha sido. Andalucía promueve la transmisión, el movimiento y la dinamicidad. Andalucía es un mundo caleidoscópico un verdadero embrión fértil para el desarrollo de las sociedades.

El siglo XXI nos exige redefinir lo que es la ciudadanía, la nacionalidad y la democracia. La práctica de la ciudadanía se basa en el pensar lo que es el ser social, no en anquilosar al ser humano y a los pueblos, en conceptos teológicos y dogmáticos. La facultad humana de ver el mundo de diferentes formas, la capacidad de negociar y de creer en los demás tiene que utilizarse para crear un mundo nuevo que esté en consonancia con nuestra naturaleza dinámica. El que Andalucía exista hará reflejar que Iberia es un conjunto de personalidades civilizado y dispuesto a sembrar civilización.