Si nos dejamos llevar por lo que vemos podemos caer en ilusiones ópticas o mentales, da lo mismo. Las cosas no son como parecen y el espectáculo circense que podemos presenciar en el mundo mediático, no refleja la vida diaria de los ciudadanos que viven en la Comarca de Gibraltar. Bien es verdad, que como se ve en la imagen las cosas pueden aparecer tétricas y amargas, o quizás provocadoras de odio. Hay muchos signos que conducen al incauto a malinterpretar las cosas, pero más en estas tierras donde la confusión y las piezas del rompecabezas histórico parecen más simples de lo que son. Más allá de un símbolo, hay un tercer grado y un cuarto grado de abstracción. Allí en la criptografía de las relaciones humanas se esconde no sólo el inconsciente, sino las más profundas transacciones emocionales. Un psicólogo debería ser capaz de entender el mensaje cifrado que circula entre los lugareños y esa es la meta que me he propuesto para conseguir en los próximos meses.
sábado, septiembre 15, 2012
Dejad la Política a los Políticos
Si nos dejamos llevar por lo que vemos podemos caer en ilusiones ópticas o mentales, da lo mismo. Las cosas no son como parecen y el espectáculo circense que podemos presenciar en el mundo mediático, no refleja la vida diaria de los ciudadanos que viven en la Comarca de Gibraltar. Bien es verdad, que como se ve en la imagen las cosas pueden aparecer tétricas y amargas, o quizás provocadoras de odio. Hay muchos signos que conducen al incauto a malinterpretar las cosas, pero más en estas tierras donde la confusión y las piezas del rompecabezas histórico parecen más simples de lo que son. Más allá de un símbolo, hay un tercer grado y un cuarto grado de abstracción. Allí en la criptografía de las relaciones humanas se esconde no sólo el inconsciente, sino las más profundas transacciones emocionales. Un psicólogo debería ser capaz de entender el mensaje cifrado que circula entre los lugareños y esa es la meta que me he propuesto para conseguir en los próximos meses.
El Cañón y La Roca
Un cañón Schneider parece rehuir el contacto con la Roca, la cual ha dejado a la espalda dios sabrá porqué. ¿Cuántas historias de lucha y de conflicto habrá visto esta Roca y cuánto habrán sufrido mis amados andaluces de un lado y otro de la Verja? Con gusto veo cada día crecer el cariño entre todos regardless of creed or background en esta Andalucía de futuro y espero que Gibraltar crezca en nuestros corazones, como creo Andalucía ya lo está de grande en el alma de los Gibraltareños. Somos nosotros los que tenemos que tender la mano. Ellos la tendieron desde siempre y nunca quisimos verlo. Todo tiene sentido ahora. Thank you brothers.
Is It?
El lunes 10 de Septiembre fue el Gibraltar´s National Day y debido a que llevo aquí solo un mes me sentí confuso y enfadado por lo que estaba viendo. Sin embargo, creo que mi capacidad de adaptación me está ayudando y vivo con los ojos y oídos abiertos a lo que la gente tiene que decir. Lo que en un principio me parecía una autentica locura, ahora lo veo con más distancia y comprendo lo que ocurre mucho mejor que nunca. He aprendido más de Gibraltar en un mes que en toda mi vida. Y tanto los linenses como los llanitos me están dando una lección de convivencia. Eso es lo que yo necesito lecciones de convivencia. ¡Viva Andalucía Libre!
lunes, septiembre 10, 2012
El Centro Andaluz de La Línea de la Concepción
El sábado estuve por La Línea de la Concepción y pude encontrar el Centro Andaluz, que también es sede del Partido Andalucista en dicho municipio. El lunes siguiente tuve la suerte de coincidir con algunos de los miembros del Partido y desde entonces creo puedo decir que he comenzado mi singladura social en esta parte del mundo. ¡Por fin me siento en casa! Gracias a todos por recibirme con los brazos abiertos.
sábado, julio 21, 2012
El Asesino del Cine de Aurora
Asesinos los hay en abundancia en todos lados. Sin embargo, los casos en los que el criminal actúa de manera puntual y aparentemente contra su propia comunidad, atrae más atención que aquellos que contínuamente lo hacen, como por ejemplo los soldados de combate, agentes especiales, sicarios, mercenarios, mafias y otros grupos que supuestamente eliminan competidores o enemigos. Desde el punto de vista de la evolución humana, los primeros pueden dar que pensar más, puesto que uno se cuestionaría cuál es el motivo de destruir vidas. ¿Cuál es la ganancia, la ventaja de quitarle la vida a otros de semejante procedencia social y circumstancias? Evolutivamente creo que no hay ninguna respuesta: la teoría de la evolución falla por completo en ese sentido. Por ejemplo, en Estados Unidos históricamente ha habido 13 actos de este tipo desde hace 46 años. Allí todo parece haber empezado en la Universidad de Tejas en Agosto de 1966. Un tal Charles Whitman disparó a 47 personas desde lo alto de una torre de la Universidad. Charles era como los últimos asesinos de masas americanos: un individuo con estudios y de clase media. ¿Porqué 1966 y no 1866? ¿Porqué un individuo de clase media y no alguien procedente del proletariado o quizás de la élite social?
En las últimas dos décadas éstas masacres se han multiplicado por dos en términos de frecuencia, de modo que están ocurriendo a unos cuatro asesinatos en masa por década. No hay nada concreto que nos ayude a entender esta conducta. Sin embargo, desde un punto de vista de grupo y de la comunidad a lo mejor estos actos pueden ser explicados mejor. Me llama la atención en particular el caso de el psiquiatra Nidal Malik Hasan de Fort Hood, que mató a sus compañeros tras un gradual distanciamiento con su comunidad. En ese caso se puede entender cómo el individuo se sintió cada vez más alejado de su grupo debido a sus opiniones divergentes y su sentimiento de alienación. Si el grupo no es ya una fuente de protección y se vuelve un foco de peligro, entonces el grupo de referencia se vuelve la principal fuente de amenaza. Al no tener a nadie a quién recurrir o de los que obtener apoyo, la persona pierde la capacidad de tolerar y de confiar en los suyos. La falta de seguridad y de conexión con los demás parece un fenómeno palpable y creciente en los países con población y cultura norte europea (de origen). A lo mejor tienen un perfil paranoico extremo, no lo sé, pero por algún motivo no me sorprende que esta cultura/s generen este tipo particular de agresión. ¿Qué explicación dará James Eagan Holmes para justificar su homicidio en masa?
Línea temporal de todos los asesinatos en masa ocurridos en Estados Unidos:
martes, julio 17, 2012
Inundaciones de Verano
Es extraño experimentar una inundación en verano, especialmente viniendo de Andalucía. Aún más estrambótico es que una taverna se llame 'Inundación' pero bueno, parece que aquí en St Ives el río domina el paisaje y la inundación debe ser algo muy frecuente. En cualquier caso, nos tomamos una cervecilla muy agradable a pesar del mal tiempo.
jueves, junio 21, 2012
Mick el Chapuzas
No sé si hay jueces de jueces o policías de policías, pero esta semana he aprendido que hay chapuceros de chapuceros. Después de once años en este país todavía no he aprendido que antes de hacer un agujero en la pared tengo que comprar un 'metal detector'. El caso es que tras cargarme una tubería del radiador y experimentar en mi cara la micción tibia del agua que circula por las venas de mi casa, tuve que llamar a un chapuzas. Otra lección añadida es que si uno trabaja de nueve a cinco, entonces necesita un 'accidental damage cover' porque sino todo se transforma en un lío interminable de llamadas telefónicas y de appointments con demasiada gente.
Mick se personó casi al instante, bien equipado y por supuesto al volante de una 'white van'. De porte generoso y de ojos obscenos, me resultó fácil conversar con él y aceptar su reprobación: -vaya la que has montado, muchacho-, dijo con un guiño de niño travieso. -Menos mal que estoy haciendo un trabajito aquí en Witham y me he podido personar de immediato- me soltó el grandullón con una sonrisa colgate. Cuando vio la avería se quedó como en trance alrededor de un minuto. Inmediatamente el instinto profesional me dijo que no estaba calculando nada; sabía que me iba a pedir doscientas libras pero estaba haciendo como si hubiera que preveer muchas cosas. Yo le seguí la corriente, me caía bien y estaba desesperado por la puta avería. Mick se dispuso a su trabajo y tras un café y unos golpes más de martillo concluyó su parte del trabajo. Yo tendría que llamar a British Gas y dejar que los ingenieros repararan la tubería para después volver a llamar a Mick.
Una vez que los relucientes hombres de British Gas hicieron su parte Mick volvió para poner la pared otra vez como estaba en un principio. Las cosas fueron más sencillas y rápidas de lo que él predijo pero curiosamente tuvo la honradez de decirlo. Yo para rematar la faena le hice un estupendo café y le dejé caer que -my wife left me and this place is too big for me; I am fucked Mick- Después de la rebaja que me hizo me confesó que tiene una hija heroinónama y otra bipolar y ambas se dedican a sacarle el dinero. Yo me sentí muy cercano a Mick, pero también me conmovió el hecho de porqué ambas tendrías tantos problemas. Al final nos despedimos con un fuerte apretón de manos y ambos contentos nos marchamos a la vez rumbo a otras chapuzas.
La Culpa del Incendio la Tiene el Bosque
Josh tenía unos veintidós años, de esos que parecen treinta y dos o más. De sonrisa contenida y una corpulencia inversamente proporcional a su ansiedad social, su aspecto de madurito engañaría hasta a la más experimentada. El caso es que Josh nunca había tenido novia, pero en cuanto a experiencia era un alumno aventajado en eso de la salud mental. De hecho, había debutado con trastorno obsesivo-compulsivo allá cuando era prepúber. Cuando yo lo conocí estaba en una planta psiquiátrica maldiciendo a todo el mundo. Su calva parecía más grande por aquél entonces. Después de un intenso trabajo psicoterapéutico, Josh está ahora en casa de sus padres, tiene un trabajo, pero esencialmente sigue solo y pelado como su redonda cabeza.
Hablando con su padre, supuraba de su herida emocional la incapacidad de Josh de ser como los demás. -Yo a su edad estaba todo el día en el pub con los amigos-, me dijo mirando fijamente a Josh como invitándolo a un duelo. -Y el caso es que ya era así antes de su enfermedad-, sentenció el padre, asestando un golpe más a su contrincante. Yo le sugerí que si ser tímido es una enfermedad, tras lo cual él bajó el tono hostil. En cualquier caso, todos debían sentarse a la mesa a hablar y al menos el padre había tenido el coraje de hacerlo. Su madre, la cual salía disparada hacia la habitación cada vez que yo venía a ver a Josh a su casa, nunca se dejó ver. Al parecer tenía depresión. La última vez que ví a Josh, la oí maullar desde su cama.
Josh ya no oye voces y tampoco siente sospechas por nadie. Trabaja y trabaja como el que más y es un gran aficionado a la tecnología. Pero él tiene la culpa de mostrar signos de debilidad de vez en cuando. Los médicos lo llaman enfermedad mental. Yo todavía no he acertado a ver de qué enfermedad se trata, y a pesar de llevar años ayudando a gentes con problemas todavía no he visto a ningún enfermo mental. Esta clase de enfermedad debe ser como una especie de aparición milagrosa, esa a la que sólo tienen acceso los elegidos, es decir los médicos. Dejémoslos a ellos con sus delirios de grandeza que son felices, pero a los que sufren, hay que ayudarlos, ¿no?
Josh venció a sus demonios currándoselo en frente de un psicólogo y sin tomar pastillas. Pero aún sigue solo en el mundo. Es un calvo sin remedio, un 'teki' apasionado por los ordenadores. ¿Dónde están esas mujeres tan lindas que todo lo darían por un buen hombre?
domingo, junio 03, 2012
miércoles, mayo 16, 2012
Las Estrategias del Alma
Erase una vez un niño que obligado por la familia y las costumbres, debía de ir a confesarse de vez en cuando. El pobrecillo no tenía nada de qué confesarse, cosa que le llenaba de desconcierto. De hecho llevaba una vida bien recta y cumplidora. Se portaba bien y hacía todo lo que sus padres esperaban de él. Sin embargo, parte de su trabajo como niño, consistía en ser un católico y debía de acudir al párroco a realizar una confesión de manera periódica. Tras muchas angustias y perplejidad, un día llegó a la iglesia con una actitud diferente.
El jovenzuelo se dirigió al párroco y le contó una serie de pecadillos que se inventó conforme hablaba con él. El sacerdote le inquirió si tenía que decir alguna cosa más, tras lo cual el niño añadió: -¡ah sí!, padre, también he mentido...-. De este modo el chiquillo comenzó a aprender los entresijos de la vida social y del alma, la cual gracias a esta salvaguarda se mantuvo perdonado para el resto de sus días.
martes, mayo 08, 2012
Arriba y Abajo
Recuerdo que a principios de los años noventa empecé a escuchar entre círculos de la Universidad de Sevilla que eso de la 'política' había dejado de existir para dar paso a la 'economía', quizás dando a entender que las ideas dejaron de tener valor alguno. A mí esto me sorprendió puesto que siempre había pensado que la política trataría sobre la defensa de los intereses de grupos y personas y no tanto de ideas (como si de creencias se tratara la cosa), pero bueno. Poco después empecé a notar que mucha gente la emprendió con lo de la 'izquierda y la derecha' y con la connotación implícita de que eso también es una creencia. Ahora después de muchos años se continúa con la misma cantinela, como si no lo hubiéramos oído lo suficiente. Según se dice por esos lugares comunes, no existe tal orientación, y el que lo asevera suele hacerlo con una mueca de gran convicción. Sin embargo, no se les nota preocupación alguna. Y esto no es necesariamente un signo de estulticia, es otra cosa. Ilustrémoslo con un ejemplo en el campo de la religión. Si por ejemplo un creyente católico dijera a un ateo que Dios no existe, el diálogo resultante sería bastante difícil de predecir. De hecho sería más fácil imaginar dicha conversación en el mundo de Alicia que a este lado del espejo. Aún en el caso en el que eso sucediera en el mundo de los vivos, nunca se le notaría una mueca de placer al católico tras regustar dicha frase, ¿verdad? Por lo tanto, aquél que dice que la 'derecha y la izquierda no existen' debe ser de este modo un creyente de algún tipo de sistema, el cual quiere que la gente crea que esa división no sea palpable, o que se considere un cuento de niños, como el del 'cielo y el infierno' o el de 'Dios'. Pongamos que la 'izquierda y la derecha' no existen. ¿Existe el 'arriba y abajo'? ¿Han desaparecido los ricos, magnates, aristócratas y poderosos? Porque si estos no han dejado de existir, al menos si que existe un 'arriba y un abajo'. El que el poder de la izquierda sea menudo no significa que no exista. Pero sí que debe ser cierto que ahora parece incluso más ridículo e inefectivo que cuando los sindicatos y los partidos obreros amenazaban con dar un vuelco a la sociedad. Esto era sólo una amenaza, puesto que la sociedad funciona con 'arriba y abajo'. Quizás eso es lo que importa, puesto que aquellos que se referían a la economía como la nueva fuente de poder, a lo mejor estaban queriendo decir que son los ricos los que mandan. ¿Pero es esto algo nuevo? La gente parece tener una idea de la política parecida a la del fútbol. Sólo pueden haber dos contrincantes que en el fondo y en la superficie son lo mismo. Sin embargo la vida social moderna no tiene porqué ser así. Cada uno tiene sus intereses y hay que intentar buscar el modo de que estos intereses estén representados de alguna manera en la sociedad. No se trata de ganar o perder o de matar o ser eliminado. Se trata de sentarse todos a la mesa y comer juntos a la misma altura todos. Esa vieja serie de televisión donde los sirvientes vivían en el subsuelo de la mansión refleja una situación en la que la clase obrera carecía de la posibilidad de ejercer influencia alguna dentro de su microcosmos. Estaban como los perros, para servir y comer bajo la mesa. Eran sencillamente marionetas subhumanas. ¿Cuánto han cambiado las cosas desde esa época que dicha serie nos retrata? Nada. Por tanto, cada acto de rebeldía, de concienciación, cada acto reflexivo por parte de un esclavo no es reflejo de ninguna creencia. Es reflejo de su situación. No es cuestión de negar la existencia de las ideas, la cuestión es negar los derechos, negar la posibilidad de tener voz y voto. Convencer y convencer con propaganda a los subyugados, que continúen siendo como son: seguidores ciegos de un sistema jerárquico con una cuota limitada para privilegiados. Por eso la cantinela se repite una y otra vez. Hay que prometer que cuando todos estemos difuntos y pasemos a mejor vida, alli si que habrá igualdad, porque en este mundo la igualdad si que es una creencia y no se puede permitir que se traduzca a conductas ni a hechos. Son los poderosos los que quieren que todo se convierta en un debate de ideas, porque como la psicología demuestra, lo importante no es lo que uno piensa sino lo que uno hace. Y ellos lo que quieren es que sigamos haciendo lo de siempre: servirles a ellos. Que pensemos esto o lo otro les da exactamente lo mismo. Es la conducta la que marca la pauta y ahí es donde ellos ponen el mayor esfuerzo de control. Es por lo tanto nuestra conducta social la que tiene que ser cada vez más sofisticada y más efectiva si queremos levantarnos del suelo y aprender a comer en la mesa con cuchara y tenedor.
Si Trabajar Duro fuera la Cuestión...
Si como dicen los poderosos que nos gobiernan, todo fuera cuestión de trabajar duro y de austeridad para levantar el país, entonces los Andaluces seríamos los más ricos de Europa. Llevamos trabajando duro y viviendo una vida estoica durante siglos y aquí seguimos, tan humildes como cualquier otro pueblo.
Si la riqueza y el patrimonio se gana a base de sacrificio, ¿entonces porqué los Andaluces están cada vez más empobrecidos?
No hay respuestas fáciles.
sábado, mayo 05, 2012
Crónicas de un Respetador
Eres un doctor de más de cuarenta años, con veinte años de experiencia profesional, galardonado con títulos en universidades europeas y con una buena reputación. Pero esa reputación se circunscribe a los límites de tu oficina y si acaso sólo reside temporalmente en las mentes de los estresados convalecientes que transitan por tu hospital. Fuera de estos feudos del conocimiento y la profesionalidad, no eres más que un anónimo individuo que conduce un coche del montón, lleva en el bolsillo un móvil pasado de moda y vive dentro de un organismo que desde hace tiempo merece un dedicado menosprecio por parte del género opuesto. Antes eras un excéntrico y exasperante bohemio que parece haberse metamorfoseado repentinamente en un incorpóreo pater familias. Sigues viviendo en Inglaterra y vienes a Andalucía sólo de visita. Todo esto se te es revelado mientras llegas a casa de tus suegros. Por un momento has perdido la orientación, tus emociones te confunden y tratas de revisar lo que ha pasado en las últimas horas para poder entender el motivo por el que tu mente haya fabricado esta instantánea autoimagen.
Hoy te encuentras en un ágape organizado por la familia de tu mujer. Tu cuñada, cuyo algoritmo gravitatorio en arrobas estimas ser directamente proporcional al producto entre su ignorancia y rudeza, es 10 años más joven que tú. Su álgebra personológica le permite desmontar cualquier opinión que tú intentas compartir en la mesa con una simple negativa (y sin sonrojarse), a la cual todos se suman por activa o pasiva. Su marido, simplemente no te da conversación, al fín y al cabo, él también es un extranjero en la familia e invierte sus esfuerzos en aumentar su peso específico en el grupo engrasando incesantemente con su zalamería a los estamentos más influyentes del clan. El cuñado, al cual han otorgado la cátedra de honor (a pesar de ser 14 años más joven que tú y no tener un empleo fijo), se dedica a atender a su novia y habla animadamente de fútbol con su padre, ignorando y evitando todo diálogo significativo contigo. Con ello, se establece un aislamiento total hacia tí dentro del grupo de varones que participan en el evento.
Después de notar semejante bloqueo sistemático, das un sorbo al rioja que te han escanciado y bajando la cabeza para acceder de nuevo a tu intelecto, tratas de entender qué es lo que estás viendo. Poco a poco van llegando las respuestas mientras miras a diestro y siniestro: Sin importar el género, los más jóvenes no siguen ninguna etiqueta social, ya que son liberales y pragmáticos. Habiendo crecido en una sociedad autocrática y sobrecargada de privilegiados, ellos no respetan a nadie. Estos cuñados, vienen a almorzar y después de un rato se marcharán sin preocuparse lo más mínimo sobre lo que aconteció. No sentirán resquemores por sus comentarios soeces o sus desvaríos narcisistas. Son oportunistas profesionales, sin valores, sin futuro y sin presente. Mercenarios del poder que los subvencione, le siguen la corriente a todo el que les llene el gañote. Son devotos del consumo voraz y perfectos estultos para un gobierno de patanes. Ellos, que tienen muchas carencias, al menos no sienten culpa. Son unos desposeídos que sólo tratan de subsistir en un mundo complejo. Pero en su lucha por la supervivencia, sólo te ven como un símbolo de un molesto e incomprensible poder. Intentan desvirtuar tus artes fantaseando con que en última instancia alguien como ellos podría adquirir tus honores con un módico esfuerzo, y que los secretos que sólo son revelados a través de un contínua y dedicada lealtad a la erudición les serían entregados junto con el título de facultativo.
Volviendo a la realidad de los bucéfalos, diriges tu exámen a la suegra, a la cual los años le han lentamente sustraído su antiguo desparpajo. Tiene ahora más entretenimiento con los nuevos vástagos, y prácticamente ignora tu presencia. Ya no eres un enemigo declarado. Sabe que no te podrá echar de su vida, pero que sólo eres un incordio momentáneo. Eres quizás un insecto necesario, que requiere ser mantenido dentro del redil cual si fueras un simple zángano en el gran panal de su matriarcado. Algunas miradas de reojo recibes del suegro, el cual te percibe como una especie de excéntrico zarcillo de mal gusto que cuelga de uno de los lóbulos auriculares de su hija mayor. Esa que iba a ser la chacha eterna, la que iba a vestir santos y cuidar de él y de tu suegra en sus años seniles. En lugar de eso la mancillaste y arrebataste de sus brazos. Los retoños que les has dado son como unas arras tardías y quizás desvaídas, ya que tu andaluza estirpe es inferior a la suya, la castellana. Nunca quedará curado por tu afrenta y tal predicción encuentra su evidencia a través la miriada de gestos inconscientes que revelan sus sentimientos hacia tí. Ella, tu esposa, atenta con todos, te regala miradas furtivas que rezuman una mezcla de resignación, pena y vergüenza ajena. La pobre mujer, que también tiene una gran carrera profesional en el campo de la salud, no ha recibido jamás la más mínima mención honorífica por parte de su familia, y sus consejos son algo baladí, como si fueran producto de una lunática pitonisa.
Los niños mientras tanto, juegan y atraen la atención de los mayores y les arrancan sonrisas y comentarios jocosos. Esto te recuerda a cómo eran las cosas antes de que ellos existieran, y de cómo la presión emocional era mucho más evidente en situaciones de este tipo. Sus juegos y muecas te da algún alivio, mientras engulles con escaso deleite los buenos manjares que la esforzada suegra ha dispuesto en la mesa.
Gracias a todo lo anterior y en suma, a la algarabía y la devoción por lo hedónico y pasajero, los comensales te permiten abstraerte del lugar. Estás libre de lo inmediato, y ves la situación como un observador lejano. Esto te hará parecer algo esquizoide, pero ese es uno de los paradójicos San Benitos que un psicólogo clínico debe aceptar como atuendo y máscara social. Ya no te sientes relegado como antaño, puesto que lo tienes asumido. Estás situado en un plano muy subordinado dentro de lo que uno podría considerar una estructura familiar jerárquica e incluso aristocrática. Eres un cortesano apóstata, un incógnito escriba republicano que científica y silenciosamente invalida y atestigua la psicología de este decadente linaje llamado 'familia extensa'.
Nunca le faltaste el respeto a los mayores y ahora que sabes mucho más que nadie, no puedes faltarle el respeto a los más jóvenes. Nadie sabe quién eres, ni nadie quiere saberlo. Nadie te respeta y recibes el desprecio de todos. Este es el signo e identidad de tu generación, historia y estirpe. Pero a la vez parece revelarse como el camino a la sabiduría; aquél que está pavimentado con soledad, destierro y bajo una perpetua penumbra.
He aquí que gracias a este pequeño ejercicio de reflexión has transcendido de la futilidad en la que te ahogabas, reflotándote con una nueva forma de abrazar tu pasado y tu presente. -Soy andaluz- repites en tu mente como un mantra estoico. -Y los andaluces son aquellos que encuentran su destino final en la más profunda diáspora-. Más revelaciones descienden hasta tu consciencia:
-...Despojado de todo y expulsado de todos los lugares, el camino del andaluz comienza. Es allí donde se les revela su filosofía y su significado de vida...-.
Te sientes mejor ahora, y satisfecho por tus conclusiones, acabas con las viandas con una dulce sonrisa que todos interpretan como signo de un estómago feliz. Tras las divagaciones juegas con tus hijos un rato y más tarde te dejas caer en el sofá del salón como nunca habías hecho antes. Durante un instante todos te miran apenados en silencio. Ya que no pueden verte como un héroe, no evitan ver tu lado frágil, que se percibe en tu situación de emigrado cuarentón, que cabecea como si fueras un pobre jubilado que intenta dormir su ansiada siesta. Mientras tanto tú los observas a ellos con los ojos entreabiertos. En un anticlímax con los espectadores te sientes como un mártir a punto de expirar. Tras el acto de espionaje tu mente se desvanece y caes en un sueño soporífero.
-...Despojado de todo y expulsado de todos los lugares, el camino del andaluz comienza. Es allí donde se les revela su filosofía y su significado de vida...-.
Te sientes mejor ahora, y satisfecho por tus conclusiones, acabas con las viandas con una dulce sonrisa que todos interpretan como signo de un estómago feliz. Tras las divagaciones juegas con tus hijos un rato y más tarde te dejas caer en el sofá del salón como nunca habías hecho antes. Durante un instante todos te miran apenados en silencio. Ya que no pueden verte como un héroe, no evitan ver tu lado frágil, que se percibe en tu situación de emigrado cuarentón, que cabecea como si fueras un pobre jubilado que intenta dormir su ansiada siesta. Mientras tanto tú los observas a ellos con los ojos entreabiertos. En un anticlímax con los espectadores te sientes como un mártir a punto de expirar. Tras el acto de espionaje tu mente se desvanece y caes en un sueño soporífero.
domingo, abril 08, 2012
Movimiento Partido Ibérico
Interesante propuesta. En tiempos de crisis la capacidad para unir fuerzas nos puede ofrecer oportunidades como nunca antes hemos tenido:
http://movimentopartidoiberico.com/es/nos.php
jueves, abril 05, 2012
Psicoterapia con Sordina
Aquellos eran los años en que fresco como una lechuga sufría
la siega del país de la picaresca. Durante esos ‘entonces’ si me arrancaban
pedazos de mí, me volvían a crecer como los cangrejos. Supongo que era el deseo
de vivir. 'La vida', sin embargo, ya me
daba indicios de que eso de ‘vivir’ no iba a ser mi destino si decidía
continuar en aquella parte del mundo durante mucho más tiempo, pero de eso me dí cuenta poco a poco y
tardé en reaccionar.
En una de esas instancias en las que yo me encontraba sin
trabajo y con mucha actividad voluntaria que hacer (es decir toda la ‘vida’ de
adulto de la cual tengo memoria antes de emigrar), me engañaba a mí mismo
pensando que así ganaría experiencia, y que tras muchos cursos, formación y psicoterapia
para los pobres y sin cobrar, encontraría un puesto como Dios manda. Hice
cursos, gané experiencia y demás, pero nunca me sirvieron de nada. Tardé años en
recuperarme del gran palo que sufrí debido a mi obstinada visión heroica de mi
existencia.
Mi madre que es una psicóloga frustrada, hacía un sostenido
esfuerzo por mantener mi autoestima con sus propios métodos, en lo que por
entonces se conocía como una sociedad con niveles gigantescos de paro ‘estructural’.
Quería ayudarme y claro, ella sabía que uno no puede ser un psicólogo de verdad
sino tiene pacientes. Un día me dijo que después de haber hablado mucho con una
de esas amigas que ella se echaba en sus salidas de tapitas con ‘el Calvo’, había
decidido derivármela a mí, a su Alter
Ego, el Aprendiz de Psicólogo Clínico.
‘El Calvo’ era un viudo con un bigote estrellado en medio de
su cara que hacía de compañero sentimental de mi madre, viuda también. El bigotudo
y empedernido fumador, era un cínico y mediocre sujeto que parecía haber salido
de una película de Alfredo Landa y que se entretenía gruñendo y poniendo falta
a todo menos a lo más casposo y hortera de nuestra querida ciudad. Y como había
que fastidiar y yo no coincidía en ningún modo con lo que él consideraba un
modelo de ciudadano, me puse al alcance de su afilado pico, el cual estaba decorado
con plumones amarilleados por la nicotina. Cada vez que me veía no podía evitar
el tener que vomitarme encima con uno de sus excrementos mentales (como si de
una lechuza se tratara) sobre lo absurdo de la profesión de Psicoterapeuta/Psicólogo
Clínico. -¡Pero vamos a ver! ¿Cómo se puede curar a una persona hablando?- Yo me ahogaba de rabia con
sus comentarios faltos de respeto y decoro. Ahora que soy más mayor y que el
hombre pasó a mejor vida, ya tengo una respuesta para él. Como digo, yo soy muy
lento. Al Calvo le hubiera dicho que: –Hombre, curar no sé si se puede curar con palabras, pero ¡joder! me estás vacilando con las tuyas, así que si algún día tienes el interés
en ser más cortés y sensato a lo mejor se te ocurre dejar de hacer daño con tu
verborrea, porque sino voy a tener que elegir entre darte un mazazo en tu calva
o acudir a un Psicólogo Clínico para que me cure de tu ponzoña, y la verdad es
que la primera opción me tienta mucho- El pobre, ha tenido la suerte de
desaparecer de este mundo a tiempo, para no tener que aguantar el desfogue de
mi rabia tardía.
Volvamos al tema, que ya me estaba desviando. El caso es que
tras su oferta de ayudar a una pobre mujer que sufría por el maltrato de su
marido, yo muy puesto y profesional acepté la oferta de mi madre. Me acordé del señor Freud, y de las clases
de psicoanálisis de la facultad. Sigmund Freud era un héroe. Al principio de su
carrera había visto pacientes sin cobrarles un duro, y al final después de
mucho esfuerzo se convirtió en el paradigma del Psicólogo Clínico. También estaba el hecho de que mi madre había
sido abusada por mi padre. Por tanto había una doble conexión. Doble motivo
para ayudar, para continuar siendo un Quijote sin hidalguía. No me lo pensé
mucho y concertamos una cita. Lo de la posibilidad de cobrar por la sesión se
lo dejé al destino.
La señora parecía una dama de Elche, toda cubierta de joyas doradas con motivos
religiosos. Tenía una expresión egregia, magnificada por la ‘permanente’ con la que su peluquera de barrio había decidido moldear su dañado cabello rubio de bote. Para resumir, el retrato que tenía enfrente daba unos aires de limpiadora de hospital venida a
más. Yo la dejé hablar para que ganara confianza. Pero lo que pensé iba a ser
una breve descripción introductoria de su problema se convirtió en una retahíla
interminable e insufrible. Al principio tuve una gran compasión por ella. Su
marido no le hablaba, no tenía ternura ni interés en ella. Decía que el hombre
tenía una ‘personalidad doble’ cosa que yo nunca había escuchado, ni he visto
en los veinte años que llevo dedicándome al oficio. Todo parecía dramático y
era fácil empatizar con la doña, que sufría del abandono y ostracismo de su negligente
marido. Pero para mi sorpresa, me fui dando cuenta que ella no reaccionaba a
mis intentos de comunicar empatía, ni a mis esfuerzos por aclarar un
determinado asunto, ni a nada parecido a un mínimo diálogo. Era como si yo
fuera un cadáver al que ella tuviera que velar, un testigo pasivo de una
crónica o monólogo que resumiera su vida con un Mario al que nunca pudo
cantarle las cuatro verdades.
Ella seguía y seguía hablando, inundando la habitación con
un mar de palabras vacías y la letanía de quejas y defectos que encontraba en
su marido. Yo me sentía cada vez más anegado y con cada una de sus palabras me
iba costando más y más tenerme a flote hasta que acabé por hundirme en un
profundo océano de soledad y tristeza. Esto continuó así durante una eternidad.
Al final todo lo que quedó de mí fueron las dos esferas de mis ojos apuntando a la ominosa sirena. Todo lo demás
se había disuelto en ese magma ácido y oceánico de recriminaciones e
injusticias. Creo que fueron alrededor de tres horas cuando abruptamente dejó
de hablar y dijo que ya había terminado. Se despidió de mí con una sonrisa de
alivio y satisfacción, pero no recuerdo si me dio las gracias o fui yo el que se
las dí a ella. Por supuesto, no sacó de su bolso ni una estampita de alguna de
las múltiples vírgenes que colgaban de sus cadenas de oro. El cerrar del grifo de
su boca y el abrir de la puerta para dejarla marchar, permitió que el océano de
palabras vanas que anegaba mi mente y la habitación entera, fueran poco a poco
retirándose dificultosamente para dejar a la vista una playa de afilados
pedruscos negros en donde reposaban mis quebrados restos mortales.
De este modo concluyó mi intervención y nunca más la volví a
ver. Mi madre no volvió a mencionármela. Y creo que nunca más me recomendó a
otra de sus desgraciadas amigas. Supongo que ella quedó satisfecha con mi
prueba de fuego ya que a partir de entonces instigó el hecho de que los
honorarios son algo más que una recompensa material. Como reflexión, debo
confesar que con el tiempo le he dado algo de razón a ‘el Calvo’. A lo mejor es
que la Psicología Clínica cura sin hablar.
Como añadidura, ahora que me planteo el volver a esa tierra
devota de sordos santos y vírgenes, me pregunto si tendré que reencontrarme con
mis viejos pacientes de bolsillos vacíos y cuellos repletos de alhajas, y con
ese paro estructural que es tan grande y viejo como la catedral.
domingo, marzo 25, 2012
jueves, marzo 22, 2012
Desayuno Andaluz con 'La Vieja Fábrica'
Hay muchas cosas andaluzas que son universalmente conocidas. Lástima que no tengamos el valor de decir que por ejemplo estamos tomando un desayuno andaluz cuando medio planeta lo hace todos los días sin saberlo. Dicen que el desayuno es la parte más importante del día en cuanto a alimentación se refiere. Por tanto es indispensable comenzar el día con una tostada de mermelada de naranja andaluza para tomar la fuerza necesaria y salir como un cohete al trabajo.
'La Vieja Fábrica,' una factoría de mermelada sevillana que debía de dominar el mercado en Inglaterra desde hace mucho tiempo, por fín aparece en escena. Ayer compré estos botes en Waitrose, ese supermercado inglés tan dedicado a comprar productos auténticos haciendo justicia al que con tanto esfuerzo lo cosecha. Waitrose también tiene un sistema cooperativo que facilita la compra de acciones a sus empleados. Una gran empresa. Siempre hay productos andaluces de calidad al alcance de todos. ¡Gracias a la Vieja Fábrica por llegar a Inglaterra y gracias a Waitrose por confiar en los andaluces!
'La Vieja Fábrica,' una factoría de mermelada sevillana que debía de dominar el mercado en Inglaterra desde hace mucho tiempo, por fín aparece en escena. Ayer compré estos botes en Waitrose, ese supermercado inglés tan dedicado a comprar productos auténticos haciendo justicia al que con tanto esfuerzo lo cosecha. Waitrose también tiene un sistema cooperativo que facilita la compra de acciones a sus empleados. Una gran empresa. Siempre hay productos andaluces de calidad al alcance de todos. ¡Gracias a la Vieja Fábrica por llegar a Inglaterra y gracias a Waitrose por confiar en los andaluces!
martes, marzo 13, 2012
Flavian en Leningrad
Flavian lleva toda su vida en Tollesbury, a orillas del Blackwaters. Su padre era un guaperas que dejó embarazado a medio pueblo hace ya tiempo, y él es uno de esos vástagos que el amor libre generosamente dio como ofrenda cuando la inocencia y la promiscuidad iban de la mano y desnudas. Como carpintero y último reducto de la resistencia hippie, Flavian presume de trabajar un par de días a la semana. El resto lo dedica a mejorar su barco, el 'Leningrad'. Sus manos son robustas y su sonrisa muestra el ancho anhelo de un celta de ojos aceitunados venido del sur. Él comenta que en Tollesbury cada vez es más difícil encontrar mujeres y que ya no se hacen fiestas como antes. Hace veinte años los londinenses venían a comprarse barcos en donde organizar orgías de fin de semana. Aunque esta moda pasó hace tiempo, Flavian sigue teniendo las mismas calenturas y sueños mojados que cuando era más joven, pero no se da cuenta que el mundo ha dado muchas vueltas y que las mujeres han cambiado. Ahora se elige pareja con más cuidado y se invierte en el futuro convirtiendo al presente en una rutina basada en la productividad y en el tedio. De hecho, su última conquista, más que una relación fue un intento de rescate. Ella era una heroinómana apaleada por todos los alcohólicos de la provincia, a la que intentó salvar sin éxito.
Tras estos tropiezos con los pudrideros de la City, Flavian se ha vuelto más taciturno y volcado más hacia sí mismo. Ahora invierte más en pensar y en encontrar defectos a esta sociedad de consumo mientras deja pasar el tiempo a base de porros y cerveza. A juzgar por el tufo que desprende, debió de haberse lavado a finales del año pasado, pero le salvan los profundos estratos de tabaco, marihuana y demás fragancias marismeñas que enriquecen su presencia libertaria. Está claro que los seres auténticos como Flavian, sólo son respetados por los patos, ansares y demás fauna de las marismas de Wick. Cuando el barco esté acabado, Flavian se marchará de aquí y quién sabe qué puerto alcanzará. Ahí lo dejamos en su barco. Después de invitarnos a una taza de té en compañía de su perro Adam nos da la mano y una gran sonrisa. Muchas gracias por el té amigo, y que la suerte te acompañe.
Tras estos tropiezos con los pudrideros de la City, Flavian se ha vuelto más taciturno y volcado más hacia sí mismo. Ahora invierte más en pensar y en encontrar defectos a esta sociedad de consumo mientras deja pasar el tiempo a base de porros y cerveza. A juzgar por el tufo que desprende, debió de haberse lavado a finales del año pasado, pero le salvan los profundos estratos de tabaco, marihuana y demás fragancias marismeñas que enriquecen su presencia libertaria. Está claro que los seres auténticos como Flavian, sólo son respetados por los patos, ansares y demás fauna de las marismas de Wick. Cuando el barco esté acabado, Flavian se marchará de aquí y quién sabe qué puerto alcanzará. Ahí lo dejamos en su barco. Después de invitarnos a una taza de té en compañía de su perro Adam nos da la mano y una gran sonrisa. Muchas gracias por el té amigo, y que la suerte te acompañe.
La Central Nuclear de Bradwell
La central nuclear de Bradwell se encuentra en la península de Dengie, en la desembocadura del río Blackwaters en Essex. Como se puede apreciar en la foto, yo estoy colocado en la marisma de Wick en la localidad de Tollesbury, al otro lado del río. Esta central es una de las primeras del Reino Unido de diseño Magnox. Sufrió su apagón en 2002. Mucha gente que viven por aquí ni siquiera sabe que aquellos dos edificios enormes que se ven a lo lejos son dos reactores.
Al pasar por estas marismas, nos hemos acordado de que en Japón han apagado todas sus plantas nucleares y que por eso quizás, el petróleo está otra vez por las nubes. ¿Qué vamos a hacer sin plantas nucleares?
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