sábado, mayo 09, 2009


La Mentalidad Inglesa


Una de las cosas que la gente me pregunta cuando voy a Andalucía es -¿porqué a Inglaterra le va bien (y a nosotros no)? Esta pregunta tiene mérito (mérito porque hay que tener valor para reconocer que las cosas no andan bien en nuestra propia casa) y creo que está relacionada con un enigma interesante. Llevo casi ocho años viviendo en este país, estudiando y tratando la mente humana en general y de forma circunstancial, la mente inglesa. Mi curiosidad me ha llevado a estudiar la historia de Inglaterra y otras áreas del conocimiento relacionadas con Inglaterra (i.e. economía, filosofía). Creo que después de estos años, este país se merece aunque sea una breve reflexión por un lado sobre lo que yo entiendo como ‘mente inglesa’ y por otro lado, el responder a la pregunta del porqué del ‘éxito’ de este pueblo y esta cultura. Voy a intentar responder al primer reto en esta entrada y continuaré con la segunda cuestión en la siguiente. Lo haré simplemente identificando todo aquello que me parezca particularmente inglés o muy contrastado con la mente andaluza.

Creo que en general, la gente inglesa piensa las cosas de una manera diferente a los andaluces. En Andalucía todos sabemos que las emociones son las que marcan la dirección y el rumbo de las cosas. En Inglaterra la gente se engaña a sí misma queriendo creer que la dirección de la vida se toma por decisiones o conjeturas racionales. Esto es para mí un rasgo también norte-europeo. Los ingleses sufren grandes dificultades para poder conectar con la gente, ya sean familia, vecinos, pareja o hijos. Viven en un mundo bastante ensimismado y yo diría casi robótico. Se entregan a las tareas como si de una servidumbre se tratara y no cuestionan nada directamente. Políticamente alienados, no se interesan por leer periódicos (serios o de calidad) y los libros que leen (si es que leen algo) son únicamente escritos por autores de su país o de Estados Unidos. Son crédulos con respecto a la propaganda del Estado (i.e. nacionalismo, imperialismo, capitalismo, egocentrismo anglosajón). Las noticias que aparecen en los medios de comunicación carecen de valor informativo puesto que se utilizan más bien como propaganda y control social. No se informa al público de lo que pasa en otros países, ni nada por el estilo. Culturalmente aislados, también se aislan entre ellos. Las familias no son familias tal y como nosotros las entendemos, y lo que predomina es un individualismo extremo muy difícil de concebir para un andaluz. Por el contrario, el miedo a lo extraño (xenofobia) ha creado un sentimiento de unidad comunal y esto hace que los ingleses se unan para controlar la vida social. Hay un enorme control policial, jurídico y de todo tipo que regula la actividad laboral y la vida de la gente. Nadie se queja, pero todo el mundo vive paranoico y temeroso del vecino y a la vez internamente incómodo de que el Estado intente regular su conducta para prevenir lo que ellos llaman ‘el riesgo’. Es una mentalidad muy contractual y práctica también. No hay sensación de culpa por nada, solamente miedo. No hay vida espiritual y todo es una pura transacción económica en la cual lo justo consiste en cobrar lo máximo posible y perder lo menos posible. Los litigios son frecuentes pero no en la calle. Nadie se grita, pero cualquiera te puede llevar a juicio por algo que podría resolverse hablando. La gente es obsesiva más que pasional. El tiempo libre es dedicado a hábitos que no tienen ninguna fundamentación emocional sólida más que el hecho de repetir un acto que a la larga tranquilice al individuo. Por ejemplo, los vecinos regularmente limpian el coche (aunque llueva a los cinco minutos) y cortan el césped sistemáticamente (césped que crece sin cesar). Como hay pocos prejuicios religiosos la gente desarrolla hábitos extraños (en privado). Por ejemplo prácticas sexuales sadomasoquistas, hábitos frikis de todo tipo y sobre todo sobre todo vida en soledad. Aunque con los iguales son fríos, con los animales son más cariñosos y comprensivos. Pero su interés en los animales se circunscribe sobretodo la los animales domésticos y su obsesión por ellos alcanza límites y extremos insospechados. Algo difícil de entender para nosotros.

A un nivel más profundo la mente inglesa está definida por la esclavitud sufrida a raíz del contacto con las sociedades y civilizaciones mediterráneas. Hay una gran fuerza inconsciente para negar los logros de los otros pueblos (ya sean incluso nórdicos o de otros lugares) con el objeto de mantener una frágil autoimagen, la imagen del esclavo o del siervo. Esencialmente la base mental del inglés es la de un pueblo aislado y pobre, posteriormente conquistado por una civilización muy superior. Un gran sentimiento de rencor y agresividad contenida estructura su edificio emocional. Su ambición es destruir la cultura invasora y suplantarla, pero no hay un verdadero interés en la absorción y/o posesión de otras culturas o pueblos. El abandono de la isla por parte de los europeos del sur tras su decadencia cultural dejó a Inglaterra abandonada a su propio albedrío. Como desesperados perros salvajes, los isleños se han curtido a través de los siglos en el arte de la piratería (aprendiendo de sus primos los vikingos) y a la vez su inocencia y tolerancia les ha permitido usar la constante afluencia emigrante de Europa que les ha reenseñado artes y ciencias modernas. Con este aparataje de inocencia salvaje y oportunismo se han beneficiado de las guerras intestinas europeas y se han colocado al frente de Europa. Una mayor conciencia nacional por el tema de ser geográficamente una isla y también por su limitación poblacional les ha dado un impulso creativo (i.e. comerciar y colonizar en lugar de invadir y conquistar) y un éxito crítico en la época contemporánea. Curiosamente, la capa mental más reciente de la mente inglesa consiste en una especie de delirio de grandeza (por haber sentido que el objetivo de venganza se ha cumplido en exceso), complicado por la distorsión fantasiosa y alienada que tienen del mundo. La estructura jerárquica de la sociedad inglesa refleja una división que recuerda a conceptos sobre la ciudadanía que se remonta precisamente a tiempos romanos. Esto confirma el estancamiento emocional en aquella época pretérita en la que los europeos del Sur saqueaban e invadían aquella isla contínuamente. Las cicatrices del trauma han sido abiertas en el siglo XX a raíz de los conflictos en el continente europeo. Inglaterra tiene en estos momentos la oportunidad de dejar de ser autista y abrazar definitivamente a Europa. Sin embargo, por unas razones o por otras, como se ha podido entrever, la mente inglesa es bastante autosuficiente y solitaria. Every man is an island.