viernes, septiembre 17, 2010


El Amor quedó Atrás

Homayoon había escuchado multitud de veces sobre la experiencia de enamorarse. Las historias de amor llegaron hasta él a través del teatro, conversaciones entre adultos o entre sus propios amigos y finalmente a través de los libros. Las narraciones y descripciones de cómo la gente se siente y qué es lo que pasa cuando uno se siente cautivado por tales sentimientos podían filtrarse por cualquier sitio y llenaban la vida de todos en aquélla época.

No fue por ello una sorpresa que un día, Homayoon acabó por enamorarse. Al fin y al cabo había escuchado tantas cosas sobre el amor, que sólo necesitaba una víctima o mejor dicho un objeto amoroso para añadir su nombre a la interminable lista de enamorados. Tras esto Homayoon lógicamente pasó por esas difíciles horas y días en las que el enamorado sufre y se desvive. Desgraciadamente y como en muchas historias de amor sucede, Homayoon continuó viviendo su vida siendo golpeado una y otra vez por el 'amor' pero pocas veces acariciado o bendecido.

Cuando cumplió veinticinco años decidió que ya había tenido suficiente y decidió pasar a otro capítulo de su desarrollo vital. Homayoon se dio cuenta muy pronto que a esta fase se la podía denominar 'Don Juanismo'. Después de años de frustraciones y deseos incumplidos, Homayoon se dedicó a acostarse con todas las mujeres que pudo en el menor tiempo posible. El 'amor' había quedado atrás, y asimismo quedaron en la cuneta las decepciones y los celos, el sufrimiento y el estado hipnótico en el que uno se supone que se encuentra por culpa del ser amado. Homayoon descubrió que tenía talento en este campo y que su talento acabaría cambiándolo a él y a otros.

De hecho Homayoon acabó convirtiéndose en un individuo un tanto crítico, indomable y cínico. El 'amor' dejó paso a un tipo de experiencia con altibajos emocionales pero excitante. Una experiencia de la vida en la que no había más continuidad que la búsqueda del propio bienestar. A tantas gentes conoció en la cama, que su filosofía de vida acabó calando en las diversas capas sociales de la ciudad. Muchos hombres y mujeres dejaron atrás el 'amor' y adoptaron su modo de vivir, dada la tendencia de Homayoon a expresar intelectualmente su forma de comprender las relaciones humanas. A partir de entonces se acabaron las diferencias sociales, la esclavitud de la familia y la sumisión a la autoridad autolegitimizada. Toda la ciudad se convirtió en una auténtica red social de amigos y eternos compañeros de una aventura genuina, la de que vivir la vida consiste en vivir aceptando tu propia responsabilidad e individualidad. Ya nadie relegaba sus intereses y sus necesidades para favorecer poderes dominantes o intereses establecidos. El conocimiento y la propiedad era cosa de todos, así como el disfrute del cuerpo.

Sin embargo, las ciudades vecinas no reaccionaron bien a este singular desarrollo histórico. Las gentes poderosas de otras localidades se sintieron recelosas porque temían perder su poder y hegemonía. De este modo empezaron a crear rumores de que la ciudad de Homayoon no era más que un gran prostíbulo, un lugar corrupto y malvado. Muchos hombres fueron curiosos a visitar la ciudad y a burlarse y tomar por hetairas o pelanduscas a toda mujer que fuera hospitalaria o amigable. Conflictos y violencia no tardaron en llegar hasta que fuerzas militares de la región sitiaron y destruyeron la ciudad de Homayoon. De aquella experiencia solo queda ya algún cuento que nos suena lejano y atávico. Pero es verdad que allí se vivieron mil y una noches de placer. Y la gente fue por una vez realmente buena. Pero como siempre pasa, al final el 'amor' es el vencedor.